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Feminismo Para No Feministas DEF:Maquetación 1

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están, sólo como una pequeña muestra, La mística de la feminidad de Betty
Friedan y Reacción de Susan Faludi, dos libros que señalan los años 50-60 y los
80 estadounidenses, respectivamente, como momentos del devenir histórico en
que las mujeres sufrimos recortes en nuestras conquistas.
La mística de la feminidad afrontó en l963 el “problema sin nombre” de millones
de mujeres estadounidenses que teniendo teóricamente de todo (grandes casas
con jardín, honrados maridos con trabajos seguros, electrodomésticos que
convertían el hogar en un paraíso, niños fuertes, sanos y rubios, teleseries
edificantes...) no acababan de sentirse bien.59 En los años cuarenta estas mujeres
habían sido llamadas a ocupar los espacios que dejaban vacíos los varones que
acudían a la Segunda Guerra Mundial. Estudiaron y trabajaron, llevaron el país
prácticamente solas mientras los hombres iban a la guerra. Saborearon las
mieles de la autonomía y del desarrollo intelectual y profesional, pero al acabar
la contienda los hombres volvieron a sus puestos de trabajo y las mujeres

quiere acceder a ese petróleo y que quiere llenar el territorio de gasoductos. Imagina que
nuestro gobierno democrático, más o menos laico y socialista se niega. Imagina entonces que
Estados Unidos, y para colmo también China, que también se une, inician una guerra de años
para acabar con la soberanía nacional y las materias primas del país. Imagínate que el país
queda por completo desolado. Y que entre esa desolación surge un catolicismo fanático que
nos promete venganza y un poco de esperanza. Y además imagínate que a ese catolicismo
integrista lo apoya en la sombra EE.UU para que el país sea más caótico aún. Ahora imagina
que ese catolicismo anula todas las libertades de las mujeres y se nos acusa de ser “pro EEUU”,
y por tanto traidoras de la patria, por el hecho de defender nuestros derechos. Y ahora imagina
que vienen las élites estadounidenses a decirnos que toda la culpa de nuestra situación es del
catolicismo y no de los bombardeos y hostigamientos previos. Mientras, la Halliburton sigue
fomentando a esos lideres fanáticos católicos y sigue chupando nuestras riquezas. Moraleja:
quienes vengan a sermonearnos sobre lo malo que es el catolicismo integrista para las mujeres,
no mienten, pero están haciendo un análisis flojo de la realidad, y eso es casi peor que la mentira,
porque al decir verdades a medias y al olvidar las grandes verdades de raíz, se manipula más
que diciendo mentiras plenas. Moraleja: Quienes vengan a darnos lecciones olvidan que su
patriarcado moderno ha fomentado interesadamente nuestro más rancio patriarcado. Y este es
un ejemplo de cómo con el paso de tiempo no necesariamente siempre mejora la situación de
las mujeres. Pregúntale si no a las mujeres afganas que saborearon en su juventud multitud de
derechos y que vieron delante de sus propias narices como se abolían los mismos. Una historia
como la que acabo de contar, con país moderno occidental que retrocede por culpa de una
guerra o una catástrofe que reactiva la religión más fanática y machista es narrada por Margaret
Atwood en la imprescindible novela El cuento de la criada. Léela, que a veces la Literatura
nos avisa mejor de lo que puede llegar a pasar que la propia Historia o la Filosofía. Es muy
recomendable y sencilla.
59 Incluyo también las palabras de Betty Friedan: “El problema yace oculto y silenciado hace
muchos años en la mente de las mujeres americanas. Se trata de una extraña agitación, un
sentimiento de insatisfacción, una ansiedad que las mujeres están padeciendo en esta mitad
del siglo XX en los Estados Unidos. Cada mujer lucha contra ello en soledad. Mientras hace
la compra, hace las camas, elige una colcha que combine, come con sus hijos sandwiches de
manteca de cacahuete, hornea pasteles o se acuesta con su marido por las noches, teme
preguntarse, incluso a sí misma, la cuestión silenciada: “¿Esto es todo?” (La mística de la
feminidad, Júcar, Madrid, 1974).

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