Crisis Agua Nueva Segovia.pdf

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400 metros x10
Juana Basilia Suárez Jiménez con los 10 viajes que realiza recorre unos 4 kilómetros diarios para
mantener agua en la cocina de su casa. El agua es blanca por el sedimento acumulado en el fondo
del pozo que se revuelve por su escasez. Así la toman en la comarca Santa Bárbara, municipio de
Jalapa, en la zona del subtrópico húmedo.
M
ientras la población crece, el agua disminuye
a niveles críticos, particularmente en la época
de verano.
La escasez del vital líquido en
los meses secos –de enero a mayo–
parecía ser un problema casi exclusivo de las comunidades de los
municipios que están sobre la franja
del trópico seco de Nueva Segovia y
Madriz1
Pero ahora se percibe, que así
como avanza la frontera agrícola y la
deforestación que causa la contínua
explotación forestal, la disminución de las fuentes hídricas también
es bastante notorio en la franja del
1 Municipios: San Lucas, Yalagüina, Totogalpa, Palacagüina,
Telpaneca, Santa María, Macuelizo, Ocotal y Mozonte.
subtrópico (húmedo) y que para los
asentamientos humanos asentados en
ese territorio, ya comienza a sufrir la
escasez del agua.
Las secuelas de la deforestación, causada por las empresas extranjeras que operaron en la cordillera Dipilto-Jalapa desde los años
40 del siglo pasado, y que, continuamente lo siguen haciendo empresas
nacionales, atenazan la vida cotidiana
de la presente generación. Se añade
ahora la voracidad de los productores que tumban los bosques húmedos
de la cima de la cordillera para establecer cultivos de café. La realidad
cuestiona la supuesta sostenibilidad
del recursos forestales que tanto de-
2
fienden los funcionarios del Instituto Nacional Forestal, Inafor, y el
Ministerio del Ambiente y Recursos
Naturales, Marena, con la autorización “planes de manejo”, autorizados
bajo una nebulosa. “Corruptela”, lo
definió el Dr. Jaime Incer Barquero
y ambientalistas segovianos que han
constatado el desastre en la llamada
“Área de Reserva Dipilto-Jalapa”.
Los ríos y otros acuíferos que
nacen en dicha cordillera están agonizando. Eso se ve a simple vista
cuando se pasan los puentes de las
carreteras que conducen hacia los
municipios neosegovianos. El triste
saldo que ha dejado el jugoso capital
de los madereros ●
