SociologÃa JurÃdica.pdf

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UNIDAD III: Conformidad y desviación
Esto se agrava por el hecho de que para conseguir trabajo se requieren niveles de preparación
cada vez mayores. Frente a mercados de trabajo cada vez más exigentes, los hogares de clase
media y alta apoyan a los hijos para que cursen más años de estudio. En cambio, en las familias
pobres, la tendencia es a tratar de aprovechar cualquier oportunidad para obtener algún ingreso
que, aunque pequeño, puede significar mucho para el núcleo familiar, aunque ello limite los años
de escolaridad. En esta situación los jóvenes desfavorecidos tendrán pocas chances en el mercado
laboral.
3) Desarticulación de las familias
Si la familia está articulada, y opera como tal, genera una educación antidelito continúa. Es un
instrumento fundamental de socialización positiva. Por otra parte, ejerce continuamente la tutoría
de los jóvenes cuando los ve en dificultades. Las familias sometidas a fuertes presiones
económicas y desintegradas como consecuencia de ellas no pueden generar este ambiente. La
pobreza persistente ha puesto en tensión extrema a muchas familias y las lleva con frecuencia a la
implosión. En muchos casos, el cónyuge masculino deserta, y muchos hogares humildes están
conducidos sólo por la madre, la cual no puede suplir ambos roles, y el del cónyuge masculino es
muy significativo como modelo de referencia para los jóvenes.
Las políticas de mano dura no llegan siquiera a rozar estas causas. Al contrario, solo contribuyen a
agravarlas.
La experiencia de los países exitosos
Finlandia tiene solo 2 homicidios por cada 100.000 habitantes y al mismo tiempo tiene la menor
proporción de policías por habitante del planeta y ha logrado reducir a un mínimo los presos en las
cárceles. Noruega, tiene una tasa de 0,9 homicidios por cada 100.000 habitantes, sin necesidad de
un patrullero cada dos manzanas, ni leyes para encarcelar a los chicos de doce años. Lo que genera
esas comparativamente bajas tasas de homicidio, es el modelo económico, basado en una fuerte
cohesión social, que ha abolido el accidente de nacimiento, al generar oportunidades universales
de educación, salud y trabajo.
EEUU, aunque de todos los países desarrollados es adonde se aplicó la mano dura con más
entusiasmo, es también el que cuenta con el índice de homicidio más alto. En 2000 era de 6,9 cada
100.000 habitantes.
Las dos ciudades más exitosas de EEUU en las estadísticas de criminalidad en el mediano y largo
plazo son San Diego y Boston, que han aplicado un modelo totalmente diferente de la mano dura.
La clave, en ambos casos, fue la construcción de una amplia coalición, liderada por el alcalde, de la
que participan la policía, las organizaciones de la sociedad civil, las iglesias y otras instituciones
que trabajan con la población pobre. Fue muy importante la construcción de una “policía de
cercanía” que trabaja junto con la comunidad.
Nicaragua, tiene una índice de homicidio de 8 cada 100.000 habitantes, tres o cuatro veces menos
que el de sus vecinos. Aunque con serios problemas estructurales, Nicaragua aplicó un enfoque
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Bernardo Kliksberg
