SociologÃa JurÃdica.pdf

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UNIDAD III: Conformidad y desviación
del mercado de trabajo, y por lo tanto, se encuentran en una situación de altísima
vulnerabilidad.
Un sector muy importante de jóvenes, en diversos países de América Latina, tiene un solo vínculo
con el Estado: la policía. No tiene contacto con la escuela, ni con el sistema de salud. Sólo con la
policía, en su faz más represiva.
El efecto de la mano dura es generar “carne de cañón” para el crimen organizado, que ofrece
incentivos materiales y simbólicos, y ampliar su posibilidad de reclutar a jóvenes en situación de
riesgo. El Estado, con ayuda de la sociedad, debería “competir” con las bandas organizadas para
reclutar a los jóvenes vulnerables hacia el sistema educativo y el mercado laboral. Si en lugar de
eso se limita a reprimirlos, solo conseguirá empujar a muchos al delito.
Otro de los efectos de la mano dura y sus políticas de máxima punición, agravamiento de penas y
penalización de los delitos menores es el incremento de la población carcelaria. Sin embargo, no
hay ninguna correlación establecida entre el aumento del número de personas tras las rejas y la
disminución del delito a mediano y largo plazo.
Al contrario de lo que plantean los enfoques represivos, saturar las cárceles de presuntos o reales
delincuentes favorece, entre otras cosas, la posibilidad de que se construyan infraestructuras para
la organización delictiva. El hacinamiento contribuye a agravar el problema.
En suma, la mano dura no reduce la delincuencia juvenil, y por el contrario, crea condiciones que
cierran salidas a los jóvenes. Implica a menudo una violación de los derechos humanos y una
peligrosa tendencia a la criminalización de la pobreza.
Las causas estructurales de la criminalidad
Recuperando enfoques como el de Émile Durkheim, es posible establecer conexiones entre las
biografías individuales y el contexto global. Si la tasa de homicidios crece en la proporción que ha
crecido en América Latina, se convierte en epidémica y tiene un fuerte componente joven, debe
haber causas estructurales que lo explican. No se trata simplemente de un circuito autónomo.
Aunque las causas son muchas y complejas, tres de ellas resultan fundamentales:
1) Exclusión laboral de los jóvenes
Los indicadores de pobreza, indigencia, nivel educativo se multiplican por 2 3 en el caso de los
jóvenes. El trabajo es, además de un modo de subsistir, una forma de integrarse en la sociedad y
tejer relaciones sociales esenciales. Marcados por el “accidente de nacimiento”, estos jóvenes no
cuentan con herramientas para desarrollar sus potencialidades.
2) La exclusión educativa
Las tasas de repetición y deserción siguen siendo muy elevadas. Solo 50% de los jóvenes
latinoamericanos termina la secundaria, frente a 85% en los países de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
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Bernardo Kliksberg
