SociologÃa JurÃdica.pdf

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UNIDAD III: Conformidad y desviación
crecimiento económico. No se trata solo de desigualdad de ingresos sino también de desigualdad
en el acceso a la salud, la educación y el agua. Uno de los errores más importantes en la estrategia
para encarar estos temas es plantear que en América Latina hay pobreza y hay desigualdad
cuando, en realidad, hay pobreza porque hay altos niveles de desigualdad.
La extensión de la pobreza y las inequidades de acceso llevan a que en América Latina la
mortalidad materna sea de 90 muertes (durante el embarazo o al dar a luz) por cada 100.000
partos de nacidos vivos. Peor aún, la mortalidad en poblaciones indígenas llega a 400 o 500 por
cada 100.000 habitantes. La de Canadá es 6.
Del mismo modo, en América Latina hay 220 millones de personas que viven en tugurios (nombre
genérico para villa miserias o favelas). Son “accidentes de nacimiento” que marcan el destino de
una persona si las políticas públicas no intervienen para superar estos obstáculos.
La respuesta clásica: la mano dura
La mano dura no es un movimiento espontáneo, sino una ideología apoyada en teorías muy
cuestionadas. Un ejemplo es la “tolerancia cero”, basada a su ve en la teoría de la “ventana rota”,
que sostiene que hay que aplicar la máxima punición contra las infracciones más pequeñas, ya que
pueden ser el antecedente de acciones criminales más graves.
Esta política se aplico en algunas ciudades de países desarrollados, donde derivó, en guerra contra
los sin techo y los mendigos y el combate a infracciones menores, como la ebriedad y el ruido, en
muchos casos desde enfoques claramente sesgados hacia las poblaciones de color, étnicas o
inmigrantes. Pero, además de las deficiencias de la teoría, la realidad latinoamericana es
completamente diferente de la que en su momento dio origen a enfoques como el de la tolerancia
cero. En la región, muchos de quienes se encuentran en la calle no tienen adónde ir. Por otra
parte, los mendigos, los vendedores ambulantes y las personas que cometen faltas menores son
millones. Perseguirlos a todos implica un colapso del sistema policial y de justicia.
Además, en América Latina las fuerzas policiales tienden a adolecer de serios problemas (v. gr:
debilidad en términos de profesionalidad, carrera, salarios, entrenamiento). En algunos países,
además, las policías tienen una impronta autoritaria, pues han sido utilizadas por las dictaduras
como instrumento de represión ilegal.
La mano dura ha fracaso porque, entre otros problemas, tiende a responder indistintamente a las
diversas formas de criminalidad. Esto impide diseñar políticas diferenciadas para problemas que
son diferentes. Podríamos decir que existen dos tipos de delincuencia:
El crimen organizado (narcotraficantes, mafias, grupos de secuestros, organizaciones de
tráfico de personas, de robo de automóviles, entre otras) que debe combatirse aplicando
todo el peso de la ley. Es necesario desarticularlo e impedir su desarrollo.
El incremento de la criminalidad joven, que se inicia con actos delictivos menores. En
América Latina, existe un 25% de jóvenes que han quedado fuera del sistema educativo y
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Bernardo Kliksberg
