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UNIDAD III: Conformidad y desviación

PROBLEMAS EN LA MEDICIÓN DEL DELITO
En los últimos años ha habido un aumento persistente de la delincuencia en algunos países. Si nos
dejáramos guiar por los medios de comunicación uno pensaría que los crímenes violentos y
pasionales son los más habituales. Pero no es así.
Como con cualquier otra estadística, es necesario interpretar las estadísticas sobre la delincuencia
con mucha cautela. Cómo se elabora este tipo de estadísticas: se comienza con una estimación
del número de delitos cometidos, que es imposible de verificar con exactitud. Luego se hace un
recuento de los delitos notificados y denunciados, de los delitos aclarados y de los que finalmente
han resultado en una condena.
No todos los delitos notificados a la policía son delitos que terminan en la interposición de una
demanda (pues no todos los notificados son reales, y también los hay tan triviales que no terminan
en denuncia). El problema está en la notificación y posterior denuncia de los delitos. Hay ciertos
tipos de crímenes (ej: los asesinatos) que casi nunca pasan desapercibidos para la policía; pero hay
muchos otros que las víctimas o los testigos no se atreven a denunciar. Entre estos los hay de
naturaleza muy grave (ej: el maltrato a la mujer), y otros de importancia relativamente menor (ej:
el robo). Las razones por las que las víctimas o testigos no notifican o denuncian un delito son
varias:
-

Por temor a represalias (ej: delitos de acoso sexual)
Porque el delito lo ha cometido un familiar o conocido
Porque la víctima tiene una capacidad limitada para denunciar el delito (ej: niño)
Porque se piensa que no merece la pena molestarse en interponer la denuncia
Porque no se sabe a ciencia cierta si se trata de un delito (ej: algunos fraudes)
Por tolerancia con este tipo de delito (ej: maltrato a animales)
Porque es un delito sin víctimas (ej: consumo de drogas)
Porque tiene consecuencias tan tremendas para la victima que antes prefiere olvidarlo
que recordarlo denunciándolo a la policía (ej: delitos contra la libertad sexual).

Existen otras formas alternativas de medir o de estimar el número de delitos cometidos.




Una forma es preguntar a una muestra representativa de la población, en cuantas
ocasiones han sido víctimas de un delito y, en su caso, de qué tipo de delito. El problema,
es el de la fiabilidad de las respuestas. Los resultados de estas encuestas indican que el
número de delitos cometidos es mucho mayor que lo que sugieren las estadísticas
policiales. También se observa que hay diferencias significativas entre los tipos de delito
que la gente denuncia y los que observa (o de los que ha sido víctima).
Una segunda forma de medir la incidencia de la delincuencia es a través de los estudios de
autodenuncia. Se pregunta a una muestra de individuos si han cometido algún delito y si
fueron denunciados. La conducta delictiva está mucho más extendida entre los jóvenes
que en otros grupos de edad. Las cifras aumentan en el caso de los hijos de familias
monoparentales y los hijos adoptados.
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John Macionis - Ken Plummer