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Observa la siguiente caricatura y escoge la mejor opción:
(Pacote, 2011)
63.
¿Cuál es el mensaje explícito de la caricatura?
A)
B)
C)
D)
Que en las escuelas es necesario pasar lista a los alumnos todos los días para evitar el
ausentismo.
Que hay técnicas diferentes para hacer más interesante la clase, haciendo que los
alumnos participen.
Que actualmente existe el problema de la obesidad en las escuelas y que a nadie
parece interesarle.
Que en una clase dinámica cuando la maestra hace una pregunta todos los alumnos se
saben la respuesta.
Juan y Pedro tenían curiosidad por conocer algunos datos sobre el chicle. En la revista ¿cómo
ves? editada por la UNAM, localizaron el artículo ―No pegues tu chicle‖, pero al leer el texto se
enfrascaron en una discusión sobre la función que cumplen algunas ideas y opiniones que emite el
autor.
Ayuda a Juan y a Pedro a salir de sus dudas, contesta las preguntas que se formulan al concluir el
texto.
No pegues tu chicle
He leído más de cinco versiones diferentes de la historia de que el generalísimo Santana, además
de rematar más de la mitad del país, también introdujo a los estadounidenses en el hoy
extraordinario negocio del chicle. Quizá el Sr. Adams vio a Santana masticando y le dijo ―presta un
chicle‖ y a partir de ese hecho se interesó en la goma, o fue el general quien, aburrido en su exilio,
lo buscó para hacer negocio; o Adams descubrió que el chicle era mejor masticarlo al fracasar en
su intento de vulcanizarlo para hacer llantas de bicicleta. Como haya sido, ya todo es historia: la
realidad es que hoy masticamos Chiclets Adams y no Chiclets Santana, que no hubiera estado tan
mal, si al menos hubiese servido para crear una industria mexicana a partir de un patrimonio
histórico. Y es que, aunque no lo digan ni los códices ni la historia de las golosinas, las
comunidades mayas son las propietarias de la ―denominación de origen‖ del ―chicle‖, término que
sólo debería usarse para nombrar la goma obtenida del látex que se extrae del árbol chicozapote
(Manikara zapota), producida en los bosques tropicales de la península de Yucatán (también Belice
y el norte de Guatemala). Todo lo demás debería llamarse ―goma de mascar‖.
A principios del siglo XX se creó la primera fábrica de chicles, la Adams Chewing Gum Co., que
producía chicles de a de veras, es decir, con resina de chicozapote. El 95% de la producción se
exportaba a los Estados Unidos y tan solo en el estado de Campeche dos compañías controlaban
800 mil hectáreas de bosques tropicales dedicadas al chicle. Entre 1930 y 1940 Campeche exportó
1 801 041 kilogramos de chicle y de haber continuado la explotación irracional, ya no habría
bosques. Pero, a mediados de siglo, la tecnología alcanzó al producto natural y el acetato de
polivinilo (aunque también el polisobutileno, el polietileno, el poliestireno y otras gomas que se
obtienen mediante procesos similares a los que se usan para producir plásticos) dio lugar a la
―goma de mascar‖ que hoy se mastica en todo el mundo, pero que en México, erróneamente,
seguimos llamando chicle.
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