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En clave violeta
Marzo 2014
¿IGUALDAD EN LAS AULAS?
El tiempo, que dicen borra las heridas, no ha conseguido aun borrar las
del machismo, causa del sufrimiento y
hasta de la muerte a veces de muchas
mujeres, y es que es algo tan arraigado y enredado en nuestras vidas
que tod@s somos un poco machistas.
Pero no debemos sentir miedo o vergüenza al reconocerlo, pues esa es la
clave para empezar a cambiar, saber
que tenemos un problema y querer
controlarlo y luchar por solucionarlo.
Si nos paramos un poco y miramos a
nuestro alrededor nos damos cuenta
de cuanto queda por hacer en relación a igualdad de género y cambiar
la etiqueta que nos asignaron hace
unos cuantos miles de años no es trabajo fácil pero tampoco imposible.
El trabajo más duro está en la familia
y en los centros educativos en los que
la sociedad descarga muchas veces el
trabajo que no es capaz de realizar de
otra forma y sin dotarlos adecuadamente, pero no debemos olvidar que
es compromiso de toda la sociedad,
no basta con que una parte del profesorado dediquemos algo de nuestro tiempo a trabajar en coeducación,
cuando la mayoría de la población ni
siquiera sabe ni entiende de qué estamos hablando.
Es cierto que en las últimas décadas
del siglo XX y en la primera década
de este siglo se ha avanzado mucho,
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pero no debemos bajar la guardia
pues avanzamos a paso de hormiga y
retrocedemos en un momento a paso
de elefante. Es verdad que la incorporación masiva a la vida laboral y universitaria de la mujer supuso un gran
avance pero hay que seguir conquistando escalones de esta pirámide que
a veces parece infinita.
A pesar de todos los esfuerzos, mi
impresión como educador implicado
y mi experiencia de muchos años con
adolescentes de edades comprendidas entre 12 y 18 años, es que existe
un gran retroceso, es como si los chicos que ven caer su estatus estuvieran aunando fuerzas para no dejarse
vencer, y las chicas lejos de la lucha
por la igualdad que protagonizaron
sus madres estén cediendo el terreno que tanto costó “conquistar” a
las generaciones anteriores, ellas se
han vuelto más permisivas con ciertas
actitudes de algunos chicos, como si
de una moda se tratara, ahora “no se
lleva” la independencia y dejan que
éstos controlen su manera de vestir,
sus amistades, sus salidas, hasta sus
mensajes por “el whatsapp”, esa aplicación de móvil que casi tod@s usamos a diario y que tan buena es para
la comunicación entre personas, pero
que tan negativa es a veces si se hace
un mal uso de la misma.
Puede que la situación económica y
política actual, que el espectacular
