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trabajo entre el conjunto social. No es difícil intuir la necesidad de una reformulación estructural del
modelo vigente que deberá abrir caminos a una nueva forma de estructura social.
La situación es: dado que las necesidades vitales tienen unos límites, se requiere menos tiempotrabajo para producir lo necesario; ello permite disponer socialmente de más tiempo para producir
cosas no necesarias, sean bienes materiales o servicios. ¿ Hasta que punto el crecimiento de los servicios, que no necesitan ser consumidos para la realización del acto económico, serán el refugio del
capital para mantener la creación de un valor de cambio que genere el excedente apropiable?
El espacio vivencial
La residencia o vivienda es un espacio social. La localización de la residencia, el espacio residencial,
es otro tipo de espacio social a considerar. En el área o lugar residencial se inscribe la residencia como vivienda, siendo espacios funcionalmente distintos aunque complementarios. Fijémonos que
habitualmente, y hasta hoy, al cambiar de lugar de residencia no podemos llevarnos con nosotros la
vivienda, sino que deberá producirse otra en el nuevo asentamiento.
La reformulación de las condiciones de trabajo por la incorporación de nuevas tecnologías al proceso
de producción tendrán su correspondiente efecto sobre el espacio de trabajo en cuanto lugar físico en
el que ejecutamos una tarea productiva. En el ejemplo que seguirá se verá claro como este tipo de
espacio podría cambiar significativamente. Con la difusión de la burótica uno de los espacios de la
vida cotidiana que pueden verse afectados es el espacio de trabajo en la medida en que se modifiquen
las condiciones de trabajo. La informática permite también el teletrabajo, con la posibilidad de desplazamiento del puesto de trabajo, y por tanto del lugar de trabajo, desde la empresa convencional al
propio domicilio. Si esto es así, la incorporación del puesto de trabajo al espacio de residencia tendría como efecto derivado incidir sobre la vivienda al cambiar la función de una de sus partes, con
otros efectos derivados e indirectos de muy variado signo, como aumentar el interés por una autosuficiencia energética.
Otro efecto o consecuencia sería la incidencia sobre las formas de convivencia, de la que surgirán
nuevos espacios de convivencia.
Los espacios de consumo pueden verse ampliamente modificados con tecnologías del tipo de la telecompra, como forma de utilización de los mecanismos de telepresencia en los que se pueden visualizar todas las variables del objeto a adquirir: precio, forma, variedades..., lo que repercutiría también
sobre los espacios de distribución. El mismo efecto tienen la tarjeta de crédito y el dinero electrónico, que transforma las formas y los espacios de consumo y modifica la relación espacio-tiempo ante
la posibilidad de poder disponer de dinero, en forma física o en forma electrónica, prácticamente en
todos los sitios, incluso a escala planetaria, y en todo momento.
Dentro de los espacios de servicios es especialmente significativo el espacio educativo. Se plantea
que la incorporación de la informática al mundo educativo no sólo podrá cambiar las formas de enseñar, sino también los lugares. Por ejemplo, se proponen sistemas interactivos, de hecho ya existentes, a través de los cuales el desplazamiento del alumnado, y del profesorado, por ejemplo universitario, no será preciso en los volúmenes y cadencias clásicos, al transformarse, aunque sea parcialmente, la relación directa profesor-alumno de nuestras aulas actuales por una relación telemática a tiempo
diferido y a tiempo real de forma interactiva.
Por su parte la televisión, el vídeo, los telejuegos, los viajes, los lugares de ocio,... aportan profundas
posibilidades de reformulación de los espacios de ocio.
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