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John prefirió no contestarle. Si le contaba demasiada tendría que liquidarlo luego, y le caía bien
aquel muchacho, a pesar de que era muy parlanchín. Siguió calculando la ruta que creía más
apropiada, hasta que dio con la ruta que parecía más segura para aterrizar a un kilómetro del
centro de energía.
-Y además, ¿Que habrá pasado en el planeta? en principio era una base secreta, ¿Que la ha
atacado? y ¿Porque?
John meditó sobre las preguntas, pero no le contestó.
-Jack, sujétate. Empezamos la entrada a la atmósfera.
Jack salió de la pequeña cabina de mando. John se concentró en los datos que le mostraba la
pantalla de control de la nave. De momento todo estaba bien. Probó nuevamente a contactar
con su nave. Nada, no había respuesta. Volvió a calcular rápidamente la ruta de entrada. Si,
parecía que era la que menos calor iba a generar, solo esperaba que la nave lo aguantara. Fijó
los frenos aéreos al mínimo (Hasta que no estuviera a 10.000 metros de altura no le servía de
nada). La nave empezó a temblar conforme atravesaba las primeras capas de la atmósfera.
Conforme iban descendiendo al planeta temblaba más, y John temía que alguna parte de la
nave no aguantara la presión. Además el indicador de temperatura exterior aumentaba
rápidamente, y ya estaba cerca del límite de calor que podía aguantar la nave. John pilotaba y
observaba los indicadores con calma, puesto que habiendo calculado la ruta más óptima solo
faltaba esperar que no se hubiera equivocado y seguirla, pero se dio cuenta de que se había
equivocado cuando una luz roja se encendió en el panel de instrumentos.
-Mierda-dijoLa luz que se había encendido era la del escudo térmico. AL parecer el calor que estaba
recibiendo era excesivo y no aguantaba bien, estaba a punto de fallar y si fallaba a tomar por
culo John, el científico y todos. Reguló un poco los impulsores y siguió observando el indicador
de temperatura exterior, que seguía subiendo. Otra luz se encendió en el panel, pero esta no
era tan mala. Era la luz que indicaba que, aunque siguieran en la reentrada ya se podía
analizar la atmósfera y la gravedad. Lo hizo, la atmósfera, como le había dicho el científico no
era respirable, si había protección ultravioleta, y la gravedad era un poco más pesada que la
de la tierra. Eso los cansaría antes. La temperatura era un poco baja, pero si salían vivos no
tendrían problema para moverse por el planeta. Un grito de Jack lo sacó de sus pensamientos.
-¿Que pasa?-Preguntó John-Que, aunque cueste decirlo, me da mucho miedo volar, y mas con estas ligeras turbulencias.
John no pudo evitar reírse.
-Tranquilo, ahora te traigo tu bolsa de cacahuetes que te relajes.
John siguió pilotando mientras las vibraciones seguían creciendo. Varias luces rojas se
encendieron en la pantalla, pero eran fallos que, de momento, no le preocupaban. Miró el
indicador de temperatura y el de altitud. Faltaba muy poco para llegar al punto en el que habían
completado la reentrada y dejaría de calentarse tanto la nave, pero ya estaba en el límite de
temperatura.
-Vamos cabrona, siempre hacen los limites de temperatura para saltárselos un poco, venga
cabrona.
El indicador subió un poco más, hasta superar lo rojo y de repente, tras una última sacudida la
nave dejó de temblar violentamente. Habían pasado el punto crucial y ya estaban en vuelo
atmosférico. Miró su posición relativa al planeta. Se habían movido unos grados al sur, pero no
mucho. Iban a aterrizar, si tenían suerte, a un par de kilómetros de los paneles solares.
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