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Martín se sonrojó. Su hermana era divertida y atrevida, pero el era muy tímido.
-Yo no -empezó a balbucear, pero su hermana lo interrumpió-Que si feo, pero metete en tu cuarto.
Se acercó a él y le dio un beso en la frente.
-Hasta mañana.
-Adiós. Ten cuidado.
Martín se metió en su cuarto. Su hermana últimamente le tenía preocupado. Desde que murió
su padre su hermana se había comportado de manera extraña. Había sido muy responsable,
había cuidado de él (sobretodo los primeros meses cuando su madre pasaba el día drogada
con las pastillas para dormir, llorando por la pérdida). Pero al mismo tiempo, cuando cumplía
todas las obligaciones que ella misma se imponía se iba, y no volvía hasta alta horas de la
madrugada o incluso el día siguiente. Martin le dijo a su madre que su hermana salía hasta
tarde, que la vigilara y le regañara, que sólo tenía 23 años y que no podía vivir así, y su madre
le respondió que su padre habría sabido qué hacer, que su padre siempre sabía lo que había
que hacer. Su padre...Su padre murió de la picadura de una serpiente, mientras estaba de
acampada con unos amigos. Fue mucha gente a su entierro, incluso un montón de
desconocidos que lloraban su pérdida.
Tanto recordar a su padre le entraron ganas de verlo. Abrió el cajón que había debajo de su
cama y sacó una foto de su padre. En la foto salía con otro hombre y su madre, el día de su
boda. Los tres parecían muy felices. ¿Quién sería aquel hombre? A veces se lo había
preguntado a su madre, ya que salía en bastantes fotos con ella y con su padre, pero después
de preguntarle ella había escondido o tirado todas las fotos salvo esa que tenia, que había
podido guardar Martin, y le había dicho que era peligroso hasta preguntarlo, que olvidara el
tema. Otro ruido lo sacó de sus pensamientos, y su puerta se abrió. Era su madre, tenía cara
de estar muy dormida o muy poco despierta.
-¿Qué quieres, mamá?
-He visto luz. ¿Que haces despierto? -Su madre hablaba con voz como de borracha. Martín
sabía que era efecto de las pastillas tranquilizantes que tomaba-¿y donde está tu hermana?
-Mi hermana está dormida, no vayas a molestarla ahora. Y yo estoy echando una partida con
lolo. Ahora me acostaré, no tengo sueño.
Su madre sonrió
-Te pareces mucho a tu padre. A el también le encantaba quedarse solo, trasnochando
mientras jugaba a la videoconsola. Decía que le relajaba mucho.
Martín vio que su madre estaba descuidada y se le ocurrió probar a sonsacarle algo. Se puso
muy fácil cuando su madre le preguntó:
-¿Qué miras hijo?
Martín le enseño la foto a su madre.
-Estaba mirando a papá. Me he acordado de él.
Una solitaria lágrima recorrió la mejilla de su madre. Después se sentó en la cama de Martín, y
el se sentó a su lado y le enseñó la foto, que su madre recogió con manos temblorosas.
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