EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf

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Núm. 3: Absalón. Huya de la ambición y la hipocresía (it-1 pág. 34 párr. 6-pág. 36 párr.5)
a mantener el control del trono. (2Sa 16:15-23.) De este modo se
cumplió la parte final de la profecía inspirada de Natán. (2Sa 12:11.)
*** it-1 págs. 34-36 Absalón ***
Se vuelve traidor. Sin embargo, parece que todo afecto natural
o filial que Absalón hubiera sentido por David desapareció durante
los cinco años que estuvo separado de su padre. Es posible que los
tres años de asociación con la realeza pagana plantaran en él la
influencia corrosiva de la ambición. Posiblemente Absalón se veía
como heredero al trono debido a que era de ascendencia real tanto
por parte de padre como de madre. Puesto que no se hace mención
de Kileab (Daniel), el segundo hijo de David, después del relato de
su nacimiento, es posible que hubiera muerto, con lo que Absalón
sería el mayor de los hijos que aún le quedaban con vida a David.
(2Sa 3:3; 1Cr 3:1.) No obstante, después del nacimiento de Absalón,
Dios le había prometido a David que habría una “descendencia” futura que heredaría el trono, de manera que Absalón debió haber sabido que Jehová no lo había escogido para ser rey. (2Sa 7:12.) De
todos modos, una vez que recuperó su rango real, empezó una campaña política solapada. Con consumada pericia, fingió gran interés
en el bienestar público y se presentó como un hombre del pueblo.
Insinuaba con cuidado a la gente, y en particular a los que no eran
de la tribu de Judá, que la corte del rey no se interesaba lo suficiente
en los problemas del pueblo y que se necesitaba con urgencia un
hombre de gran corazón como él. (2Sa 15:1-6.)
Convencido de que había conseguido bastantes seguidores por
todo el reino, Absalón usó un pretexto a fin de obtener el permiso de
su padre para ir a Hebrón, la capital original de Judá. Desde allí organizó rápidamente una conspiración a gran escala a fin de apoderarse del trono, para la que contó con una red nacional de espías
que tenía que proclamar su gobernación real en un momento fijado
de antemano. Después de ofrecer sacrificios para invocar la bendición de Dios sobre su gobernación, obtuvo el apoyo del consejero
más respetado de su padre, Ahitofel, y muchas personas se pusieron de su parte. (2Sa 15:7-12.)
Debido a que se encaraba a una importante crisis y preveía un
ataque a gran escala, David optó por abandonar el palacio junto con
todos los miembros de su casa, aunque contaba con el apoyo leal
de una gran cantidad de hombres fieles, como los sacerdotes principales, Abiatar y Sadoc, a quienes envió de regreso a Jerusalén para
que sirvieran de enlaces. Mientras subía por el monte de los Olivos,
descalzo, con la cabeza cubierta y llorando, salió a su encuentro
Husai, el “compañero” del rey, y David también lo envió a Jerusalén
para que frustrara el consejo de Ahitofel. (2Sa 15:13-37.) Acosado
por oportunistas, uno en busca de favor, otro con espíritu partidista y
dando rienda suelta a sus sentimientos de odio, David demuestra un
talante humano muy superior al de Absalón por su sumisión humilde
y por negarse a devolver mal por mal.
Entonces Ahitofel instó a Absalón para que le diera autoridad con
el fin de conducir una fuerza de combate contra David aquella misma noche y así darle el golpe de gracia antes de que sus fuerzas
pudieran organizarse. Aunque complacido, Absalón todavía pensó
que sería sabio oír la opinión de Husai. Este, dándose cuenta de que
David necesitaba tiempo, le describió gráficamente un plan ideado
quizás con el propósito de aprovecharse de cualquier conato de cobardía de Absalón (quien hasta ese momento había demostrado
más arrogancia y astucia que valor), así como de estimular su vanidad. Husai recomendó tomar tiempo primero para reunir un ejército
abrumador que debía ponerse bajo el mando del mismo Absalón.
Por intervención divina, se aceptó este consejo. Ahitofel debió considerar que la sublevación era una causa perdida y se suicidó. (2Sa
17:1-14, 23.)
Como medida precautoria, Husai mandó unos
emisarios a David para que le informaran sobre el
consejo de Ahitofel, y a pesar de que Absalón intentó
prender a estos correos clandestinos, David recibió la advertencia,
cruzó al otro lado del Jordán y subió a las colinas de Galaad hasta
Mahanaim (donde Is-bóset había tenido su capital). Allí se le recibió
con muestras de generosidad y bondad. Al prepararse para el conflicto, David organizó sus fuerzas cada vez mayores en tres divisiones, que puso bajo Joab, Abisai e Ittai el guitita. Aceptó el consejo
de permanecer en la ciudad, ya que su presencia era de más valor
allí, y de nuevo demostró su sorprendente magnanimidad hacia Absalón al ordenar en público a sus tres capitanes: “Traten con suavidad, por mi causa, al joven Absalón”. (2Sa 17:15–18:5.)
Batalla decisiva y muerte de Absalón. Las fuerzas recién formadas de Absalón sufrieron una derrota aplastante a manos de los
expertos combatientes de David. La batalla llegó hasta el bosque de
Efraín. Mientras huía cabalgando sobre su mula real, Absalón pasó
por debajo de las ramas bajas de un gran árbol y debió de enredársele el pelo en la horquilla de una rama, de manera que quedó sus-
Después de ocupar Jerusalén y el palacio, Absalón aceptó la
aparente defección de Husai, aunque primero hizo una referencia
sarcástica al hecho de que hubiera sido el fiel “compañero” de David. Luego, siguiendo el consejo de Ahitofel, tuvo relaciones ante los
ojos de todo Israel con las concubinas de su padre como prueba de
que había roto por completo con él y estaba absolutamente resuelto
Semana del 16 de Junio
EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático
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