EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf


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Núm. 3: Abrahán. La obediencia, la generosidad y el valor agradan a Jehová (ít-1 pág. 30 párr. 7-pág. 31 párr. 2)
Betel y Hai, y de nuevo invocó “el nombre de Jehová”. (Gé 12:10–
13:4.)

*** it-1 págs. 30-31 Abrahán ***
Residencia temporal en Canaán. A los setenta y cinco años,
Abrahán salió de Harán junto con su casa hacia la tierra de Canaán,
donde había de vivir los restantes cien años de su vida en tiendas de
campaña como residente forastero y nómada. (Gé 12:4.) Después de
la muerte de su padre, Abrahán salió de Harán en 1943 a. E.C. y cruzó
el río Éufrates, probablemente el día 14 del mes que más tarde se llamaría Nisán. (Gé 11:32; Éx 12:40-43, LXX.) Fue entonces cuando entró en vigor el pacto entre Jehová y Abrahán y comenzó el período de
cuatrocientos treinta años de residencia temporal que concluyó con la
celebración del pacto de la Ley con Israel. (Éx 12:40-42; Gál 3:17.)
Abrahán viajó hacia el S., con sus rebaños y vacadas, probablemente pasando por Damasco, hasta llegar a Siquem (situada a 48 Km.
al N. de Jerusalén), cerca de los árboles grandes de Moré. (Gé 12:6.)
Allí fue donde Jehová se le apareció de nuevo y le confirmó y amplió
Su promesa y Su pacto con las palabras: “A tu descendencia voy a dar
esta tierra”. (Gé 12:7.) Abrahán construyó en ese lugar un altar para
Jehová e hizo lo mismo en otros lugares del camino a medida que se
desplazaba hacia el S., y en ellos invocaba el nombre de Jehová. (Gé
12:8, 9.) Con el tiempo, un hambre muy severa le obligó a mudarse
temporalmente a Egipto, donde, para proteger su vida, dijo que Sara
era su hermana. Esto resultó en que Faraón introdujera a esta hermosa mujer en su casa para tomarla como esposa, pero Jehová hizo que
la devolviera a su esposo antes de que tuviera relaciones con ella.
Abrahán entonces regresó a Canaán, al campamento que estaba entre

Luego Abrahán y Lot tuvieron que separarse debido a que sus rebaños y vacadas habían aumentado mucho. Lot escogió la cuenca de
la parte baja del Jordán, una región bien regada que era “como el jardín de Jehová”, y más tarde asentó su campamento cerca de Sodoma.
(Gé 13:5-13.) Abrahán, por su parte, después que se le dijo que viajara
a lo largo y ancho de la tierra, llegó a morar entre los árboles grandes
de Mamré, en Hebrón, a 30 Km. al SSO. de Jerusalén. (Gé 13:14-18.)
Cuando cuatro reyes aliados, encabezados por el rey mesopotámico Kedorlaomer, lograron aplastar a cinco reyes cananeos que se habían rebelado, Sodoma y Gomorra fueron saqueadas
y a Lot se lo llevaron cautivo junto con todas sus
propiedades. Al enterarse de esto, Abrahán rápidamente juntó en formación militar a sus hombres
adiestrados, 318 esclavos de su casa. Junto con sus aliados, Aner, Escol y Mamré, emprendió una marcha forzada en persecución de los captores hasta más allá de Damasco, a unos 300 Km. en
dirección norte, y, gracias a la ayuda de Jehová, derrotó a una fuerza
muy superior a la suya. Así se rescató a Lot y todo lo suyo. (Gé 14:116, 23, 24.) Al regreso de Abrahán de esta gran victoria, Melquisedec,
un “sacerdote del Dios Altísimo” que también era rey de Salem, salió y
bendijo a Abrahán, quien a su vez “le dio el décimo de todo”. (Gé 14:17
-20.)

INFORMACION ADICIONAL:
*** w01 15/8 pág. 19 párrs. 17-19 Abrahán, un ejemplo de fe ***
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Dondequiera que estuviese, la adoración de Jehová siempre era prioritaria para Abrán.
“Más tarde se mudó de allí a la región montañosa, al este de Betel, y asentó su tienda, con Betel al oeste y Hai al este. Entonces edificó allí un altar a Jehová y empezó a invocar el nombre
de Jehová.” (Génesis 12:8.) La expresión hebrea “invocar el nombre” también significa “declarar
(predicar) el nombre”. Seguramente el patriarca declaró con valor el nombre de Jehová entre
sus vecinos cananeos (Génesis 14:22-24). Esta actitud nos recuerda que tenemos el deber de
participar al mayor grado posible en hacer “declaración pública de su nombre” (Hebreos 13:15;
Romanos 10:10).
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Abrán no permaneció mucho tiempo en ninguno de aquellos territorios. “Levantó el campamento, y fue entonces de campamento en campamento hacia el Négueb”, la región semiárida
que estaba al sur de las montañas de Judá (Génesis 12:9). Al no dejar de ir de un lado a otro y
ganarse la fama de ser adorador de Jehová en todos los lugares nuevos a los que llegaba, él y
su casa “declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en la tierra” (Hebreos 11:13). En todo momento rehuyeron el contacto estrecho con sus vecinos paganos. Del mismo modo, los cristianos no debemos ser “parte del mundo” (Juan 17:16). Somos
amables y corteses con nuestros vecinos y compañeros de trabajo, pero tenemos cuidado de
no comportarnos de una manera que refleje el espíritu del mundo alejado de Dios (Efesios
2:2, 3).
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No olvidemos que ni para Abrán ni para Sarai fue sencillo adaptarse a los rigores de la
vida nómada. Comían los productos de sus rebaños, no los alimentos que se compraban en
uno de los bazares bien surtidos de Ur, y vivían en tiendas en vez de en una casa bien construida (Hebreos 11:9). Las jornadas de Abrán eran muy ajetreadas, pues tenía mucho trabajo que
hacer para administrar sus rebaños y siervos. Sarai debía encargarse de las tareas que tradicionalmente realizaban las mujeres de aquella cultura: amasar, hornear pan, hilar la lana y coser la
ropa (Génesis 18:6, 7; 2 Reyes 23:7; Proverbios 31:19; Ezequiel 13:18).

Semana del 12 de Mayo

EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático

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