PROGRAMA SECUNDARIA FORMACION CIVICA Y ETICA 2011.pdf

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El desarrollo de las competencias cívicas y éticas es progresivo, por lo que se describen en una secuencia gradual que orienta los alcances posibles en los programas
de la asignatura de cada grado y nivel. A continuación se mencionan los supuestos
básicos para la gradación, complejidad y distribución de las competencias.
Gradación
• Se determina un desarrollo progresivo y gradual de las competencias.
• Se establece una gradación que se vincula con el desarrollo cognitivo y moral que se
favorece en preescolar y que mantiene continuidad en primaria y secundaria.
Complejidad
• Se organizan las competencias de lo concreto a lo abstracto y de lo particular a lo general.
• Se aumenta la complejidad de las competencias conforme avanzan en los grados que
constituyen la Educación Básica; de 1° a 6° grados de primaria, y en 2° y 3° de secundaria.
Distribución
• Las competencias se desarrollan todo el tiempo.
• Para efectos didácticos, de acuerdo con el grado y nivel educativo, en cada bloque se
destaca el desarrollo de dos o tres competencias cívicas y éticas.
Debe mencionarse que los docentes realizarán los ajustes convenientes para promover las competencias cívicas y éticas de acuerdo con la modalidad, el contexto de
la escuela y el nivel educativo en que se desempeñen.
A continuación se describen las ocho competencias cívicas y éticas.
Competencias
cívicas y éticas
Conocimiento y cuidado de sí mismo. Esta competencia es un punto de referencia para todas
las demás; consiste en la identificación de características físicas, emocionales y cognitivas que
hacen a cada persona singular e irrepetible, reconociéndose con dignidad y valor, aptitudes y potencialidades para establecer relaciones afectivas para cuidar su salud, su integridad personal y el
medio natural, así como para trazarse un proyecto de vida orientado hacia su realización personal.
Se desarrolla a la par que el reconocimiento y la valoración de los otros, implicando el ejercicio
de un pensamiento crítico y autónomo sobre su persona, puesto que un sujeto que reconoce los
valores, la dignidad y los derechos propios puede asumir compromisos con los demás.
Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad. En el ejercicio de la libertad se expresa la
capacidad de las personas para discernir los intereses y motivaciones personales respecto de los
demás, así como el análisis de conflictos entre valores; consiste en la facultad de los sujetos de
ejercer su libertad al tomar decisiones y regular su comportamiento de manera responsable y autónoma con base en el conocimiento de sí mismos, trazándose metas y esforzándose por alcanzarlas. Aprender a autorregularse implica reconocer que todas las personas pueden responder
ante situaciones que despiertan sentimientos y emociones, pero también que poseen la facultad
de regular su manifestación para no dañar la propia dignidad o la de otras personas.
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