PROGRAMA SECUNDARIA FORMACION CIVICA Y ETICA 2011.pdf

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que les permitan convivir y actuar de manera comprometida con el mejoramiento de la
vida social.
Desde esta perspectiva, para la formación cívica y ética se requiere contar con
programas que establezcan una estrategia integral en dos sentidos:
1. Actuar y responder a situaciones de la vida personal y social en las que requieren
tomar decisiones que involucran un posicionamiento ético o la formulación de juicios de valor. En este sentido favorecen el desarrollo de competencias cívicas y éticas, las cuales se movilizan en función de los retos que los alumnos deben resolver
como parte de su aprendizaje y que repercuten en el desarrollo de su perspectiva
y conocimiento del mundo.
2. Demandar de la comunidad escolar el desarrollo de una experiencia de aprendizaje
que involucre la intervención de cuatro ámbitos de formación: el aula, el trabajo
transversal, el ambiente escolar y la vida cotidiana del alumnado.
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Competencias cívicas y éticas que se favorecen
en los alumnos con la asignatura
Los ejes formativos de la asignatura favorecen el desarrollo gradual y sistemático de
ocho competencias cívicas y éticas durante los seis grados de la educación primaria,
mismas que se fortalecen y continúan en segundo y tercer grados de la educación
secundaria.
Las competencias cívicas y éticas involucran una perspectiva que permite a los
alumnos deliberar, elegir entre opciones de valor, tomar decisiones, encarar conflictos
y participar en asuntos colectivos. Su desarrollo demanda un ejercicio práctico, tanto
en situaciones de la vida diaria como en aquellas que representan desafíos de complejidad creciente; asimismo, los aprendizajes logrados mediante el desarrollo de las
competencias pueden generalizarse a múltiples situaciones y enriquecer la visión de
los alumnos acerca de sí mismos y del mundo en que viven.
Al centrarse en el desarrollo de competencias, se reformulan los planteamientos
basados exclusivamente en la elaboración de conceptos que resultan abstractos y se
facilita la generación de situaciones didácticas concretas que pueden ser más accesibles para los alumnos. Además, este planteamiento favorece el trabajo colectivo en
torno a los valores al plantearlos en contextos que promueven su reforzamiento mutuo
por medio de las competencias.
