PROGRAMA PREESCOLAR 2011.pdf


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empiezan a usarlos como herramientas para explorar su entorno, en principio, centrándose más en los movimientos físicos que en los trazos que realizan y luego pasan
de los garabatos hacia el trazo de formas más organizadas y controladas. Conforme
crecen son capaces de crear representaciones de los objetos de su entorno que son
reconocibles. La forma predomina sobre el color y éste no suele tener relación con el
objeto representado. Así, el color que utilizan los pequeños pueden elegirlo simplemente porque es el que está disponible o tal vez porque sea de su preferencia.
Hacia los cuatro años, los pequeños se interesan más por las líneas, las formas y
los colores que por las acciones motrices en las que se centraban antes; con frecuencia
para ellos el proceso de creación es más importante que el producto concreto.
La construcción de la imagen corporal en las niñas y los niños se logra en un proceso en el que van descubriendo las posibilidades que tienen para moverse, desplazarse, comunicarse con el cuerpo o para controlarlo –como en el juego de las estatuas.
Estas capacidades de control y autorregulación se propician, sobre todo, mediante la
expresión corporal y el juego dramático.
En el juego dramático las niñas y los niños integran su pensamiento con las emo-

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ciones. Usando como herramienta el lenguaje oral, gestual o corporal, son capaces
de acordar y asumir roles, imaginar escenarios, crear y caracterizar personajes que
pueden o no corresponder a las características que tienen en la vida real o en un
cuento.
Los tipos de acciones como las que se han mencionado y los logros de los pequeños en esas experiencias constituyen la base a partir de la cual la educación preescolar
debe favorecer tanto la expresión creativa y personal de lo que cada niña y cada niño
siente, piensa, imagina y puede inventar, como la apreciación de producciones artísticas. Cuando tienen la oportunidad de observar una obra de arte y conversar sobre
ella, se estimula y desarrolla su sensibilidad, porque las imágenes, los sonidos, el movimiento, la escenografía y demás recursos, despiertan en ellos sensaciones diversas.
Como espectadores hacen intentos por comprender el significado de la obra: captan
mensajes, se plantean interrogantes sobre quién las realizó, cómo y por qué, y centran su
atención en aquello que más les atrae.
El trabajo pedagógico con la expresión y la apreciación artísticas en la educación
preescolar se basa en la creación de oportunidades para que las niñas y los niños hagan su propio trabajo, miren y hablen sobre él y la producción de otros. Las actividades
artísticas contribuyen a su desarrollo integral, porque mediante ellas:
• Progresan en sus habilidades motoras y las fortalecen al utilizar materiales, herramientas y recursos diversos, como tijeras, pinceles, crayolas y títeres, entre otros.

• Expresan sus sentimientos y emociones, y aprenden a controlarlos a partir de una
acción positiva.