PROGRAMA PREESCOLAR 2011.pdf

Vista previa de texto
6. Expresión y apreciación artísticas
Este campo formativo está orientado a potenciar en las niñas y los niños la sensibilidad,
la iniciativa, la curiosidad, la espontaneidad, la imaginación, el gusto estético y la creatividad mediante experiencias que propicien la expresión personal a partir de distintos
lenguajes, así como el desarrollo de las capacidades necesarias para la interpretación
y apreciación de producciones artísticas.
La expresión artística tiene sus raíces en la necesidad de comunicar sentimientos
y pensamientos que son “traducidos” mediante el sonido, la imagen, la palabra o el lenguaje corporal, entre otros medios. El pensamiento en el arte implica la interpretación
y representación de diversos elementos presentes en la realidad o en la imaginación
de quien realiza una actividad creadora. Comunicar ideas mediante lenguajes artísticos
significa combinar sensaciones, colores, formas, composiciones, transformar objetos,
establecer analogías, emplear metáforas, improvisar movimientos, recurrir a la imaginación y a la fantasía, etc. El desarrollo de estas capacidades puede propiciarse en las
niñas y los niños desde edades tempranas.
La evolución de las formas de expresión que utilizan los bebés para comunicar
sus necesidades a quienes están en contacto con ellos, el conocimiento que van
logrando de su cuerpo y de su entorno –a partir de la exploración del espacio y la manipulación de objetos–, así como las representaciones mentales que paulatinamente
se hacen del entorno en que viven, son procesos mediante los cuales van logrando un
mejor conocimiento de ellos mismos y del mundo.
Desde los primeros meses de vida, las niñas y los niños juegan con su cuerpo, centran la atención visual y auditiva en objetos coloridos o sonoros, reaccionan emocionalmente hacia la música y el canto, y se expresan mediante el llanto, la risa y la voz.
Conforme crecen y viven experiencias estimulantes, se suman al canto de otros
repitiendo las sílabas finales o las palabras familiares, cantan e inventan canciones,
se mueven con soltura al escuchar música, imitan movimientos y sonidos de animales y objetos, representan situaciones reales o imaginarias, y por medio del juego
simbólico se transforman en personajes o transforman objetos, como cuando usan
un palo como caballo.
La mayor parte de las niñas y los niños comienza a cantar imitando a quien escucha hacerlo, repitiendo o transformando fragmentos de tonadas conocidas. Hacia los
tres o cuatro años de edad pueden distinguir si las frases son rápidas o lentas, si suben
o bajan de intensidad, si incluyen pausas largas o cortas. Aunque no consigan mantener exactamente una nota, pueden dominar el texto y el ritmo de la canción; gustan,
además, de utilizar instrumentos para acompañar su canto.
Como parte de sus experiencias más tempranas, las niñas y los niños manipulan
instrumentos que les permiten trazar líneas y formas –cuando están a su alcance–;
79
