PROGRAMA PREESCOLAR 2011.pdf

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En este proceso también es importante que los niños se inicien en el reconocimiento de los usos de los números en la vida cotidiana; por ejemplo, que empiecen a
reconocer que sirven para contar, que se utilizan como código (en las placas de los autos, en las playeras de los jugadores, en los números de las casas, en los precios de los
productos, en los empaques) o como ordinal (para marcar la posición de un elemento
en una serie ordenada).
Para las niñas y los niños pequeños el espacio es, en principio, desestructurado,
subjetivo, ligado a sus vivencias afectivas y a sus acciones. Las experiencias tempranas de exploración del entorno les permiten situarse mediante sus sentidos y movimientos; conforme crecen aprenden a desplazarse a cierta velocidad sorteando los
obstáculos con eficacia y, paulatinamente, se van formando una representación mental
más organizada y objetiva del espacio en que se desenvuelven.
El desarrollo de las nociones espaciales implica un proceso en el que los alumnos
establecen relaciones entre ellos y el espacio, con los objetos y entre los objetos, relaciones que dan lugar al reconocimiento de atributos y a la comparación, como base
de los conceptos de forma, espacio y medida. En estos procesos cada vez van siendo
más capaces, por ejemplo, de reconocer y nombrar los objetos de su mundo inmediato y sus propiedades o cualidades geométricas (forma, tamaño, número de lados), de
utilizar referentes para la ubicación en el espacio, así como de estimar distancias que
pueden recorrer o imaginar.
A partir de las experiencias que los alumnos vivan en la escuela relacionadas con
la ubicación espacial, progresivamente construyen conocimientos sobre las relaciones de ubicación: la orientación (al lado de, debajo de, sobre, arriba de, debajo de, delante
de, atrás de, a la izquierda de, a la derecha de), la proximidad (cerca de, lejos de), la
interioridad (dentro de, fuera de) y la direccionalidad (hacia, desde, hasta). Estas nociones están asociadas con el uso del lenguaje para referir relaciones, la posición y el uso
de un punto de referencia particular, y tratándose de direccionalidad se involucran dos
puntos de referencia.
Que los niños también construyan poco a poco el sentido de sucesión, de separación y representación, es parte importante del proceso por el cual avanzan en la
comprensión de las relaciones espaciales.
El sentido de sucesión u ordenamiento se favorece cuando las niñas y los niños
describen secuencias de eventos del primero al último y viceversa, a partir de acontecimientos reales o ficticios (en cuentos o fábulas), y cuando enuncian y describen
secuencias de objetos o formas en patrones (en este caso se trata de que puedan
observar el patrón, anticipar lo que sigue y continuarlo).
La separación se refiere a la habilidad de ver un objeto como un compuesto de
partes o piezas individuales. Las actividades como armar y desarmar rompecabezas
u objetos siguiendo instrucciones de un folleto, reproducir un modelo que alguien ela-
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