PROGRAMA 1° PRIMARIA 2011.pdf

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Con el empleo de “métodos” diferentes para la alfabetización inicial, los docentes
manejaban procedimientos más o menos establecidos para enseñar a los alumnos a
leer y escribir como producto del manejo de un código de correspondencia entre grafías
y sonidos; es a partir de la propuesta psicolingüística4 que las estrategias de intervención se adaptan a las necesidades de los alumnos, y es el docente quien elige la forma
de trabajar, en función de las necesidades y del contexto en que ellos se ubican. Las
estrategias de intervención tienen como propósito común: formar lectores y escritores
que emplean el lenguaje como medio para comunicarse eficientemente a través del uso
de múltiples textos que circulan en la sociedad, situación que, a su vez, permite recuperar el papel que tiene el lenguaje en la vida cotidiana y no como un objeto exclusivo de la
escuela, así como centrar la atención en el proceso de aprendizaje más que en el de enseñanza, lo que aporta un elemento al dejar de lado los “métodos” empleados.
La didáctica de la lectura y de la escritura actual parte de una concepción del lenguaje
que lo considera como una práctica social, lo que deriva en múltiples formas de intervención docente planteadas en las dos formas de trabajo que contempla la asignatura. Los
programas contienen muchas de estas estrategias didácticas, tanto en los proyectos didácticos como en las actividades permanentes, por lo que es importante que se sigan y se
concluyan de acuerdo con lo señalado, con el fin de alcanzar los aprendizajes esperados.
Conocer las etapas por las que los niños transitan para comprender el funcionamiento del sistema de escritura permite a los docentes saber que los niños tienen
conocimientos previos a los convencionales sobre el funcionamiento de la lengua escrita que no dependen de la forma o de algún método de enseñanza específico. De
hecho, tales conocimientos previos se ponen en práctica y son probados con ayuda
del docente y sus mismos compañeros en las distintas actividades de lectura y escritura dentro de clase. Lo anterior se puede lograr por medio del trabajo con diferentes
modelos de textos, del esfuerzo que hacen los niños por tratar de comprender las
características y propiedades de los textos y de lo que van creando cuando leen y
escriben; por ejemplo, al escribir su nombre.
Con estas prácticas, la lectura adquiere un sentido diferente en el aula, pues se trata
de un proceso complejo que busca la construcción de significado mediante la coordinación de diferentes elementos: el propio texto, el contexto y el lector son determinantes en
la comprensión. Este fenómeno no es privativo de los lectores más desarrollados, también
se evidencia con los pequeños que inician con la alfabetización, ya que la vinculación
entre contexto y texto es clave en los primeros esfuerzos por saber qué dice un texto. Por
medio de dichos esfuerzos se generan estrategias lectoras para identificar el significado
y, paralelamente, se va obteniendo información sobre el lenguaje escrito.
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Los estudios psicolingüísticos han proporcionado las bases teóricas y prácticas para comprender el proceso de adquisición del sistema de escritura y constituyen un referente mundial sobre la alfabetización inicial.
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