PROGRAMA 1° PRIMARIA 2011.pdf

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dentro del periodo denominado “silábico”–, porque los niños hacen corresponder a
cada letra o grafía el valor sonoro de una sílaba.3
En el ambiente escolar, al aprovechar el interés de los alumnos por entender lo escrito,
éstos comienzan a utilizar actividades intelectuales, como la comparación, la inferencia y
la deducción para identificar el significado de las letras. Conforme tienen más oportunidades de explorar la lengua escrita, van siendo sensibles a los contextos en que aparece
una letra. Por ejemplo, cómo inicia su nombre escrito y el nombre de sus compañeros. Esta
información resulta valiosa para ayudarles a establecer el valor sonoro de las letras, aunque
sigan manteniendo una justificación silábica al momento de escribir o tratar de leer algo.
Tradicionalmente, se ha pensado que los alumnos pueden alfabetizarse hasta que
la escuela les proporciona información puntual y descontextualizada sobre la correspondencia grafofonética de las letras o las sílabas: aprender las “carretillas”, aprender
cómo se llaman las letras o el alfabeto, saber los fonemas con que se asocian las letras,
etcétera; sin embargo, este tipo de información no es suficiente, pues es indispensable
que realicen el trabajo intelectual para poder entender la lógica del sistema de escritura
e integrar la información que poco a poco utilizan sobre el valor sonoro de las letras.
Por ello, los programas inician desde el primer bloque con actividades de lectura y escritura, pues se pretende que los alumnos estén en contacto con los textos, así como
brindarles múltiples experiencias de análisis y reflexión sobre el lenguaje escrito para
favorecer su proceso de alfabetización inicial.
En la medida en que los niños pueden contrastar su escritura con la de otros, sea
ésta convencional o no, van identificando unidades cada vez más precisas sobre la
composición alfabética de las palabras.
El proceso de alfabetización continúa y llega al punto en que los niños pueden
comprender la lógica alfabética del sistema. Si bien este logro es importante, marca el
inicio de nuevas reflexiones respecto a las convencionalidades de la escritura (la separación entre palabras, la puntuación, el uso de mayúsculas y la ortografía, entre otras),
que son objeto de atención en el segundo ciclo de la educación primaria.
Es importante resaltar que la alfabetización en general no sólo se refiere al principio alfabético que subyace a nuestro sistema de escritura, sino también a los propósitos sociales y personales inherentes a su uso, a la adaptación que se hace del lenguaje
para ser escrito, y al conocimiento de los recursos gráficos que facilitan la eficiencia
comunicativa de la escritura (la puntuación, las variantes tipográficas, la distribución
del texto en la página, el empleo de ilustraciones y la ortografía, entre otros). En cuanto
los niños tienen contacto con diferentes portadores textuales (libros, revistas, letreros),
empiezan a plantearse hipótesis sobre cómo es el lenguaje que se escribe en diferen-
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Ferreiro, Emilia (1998), Alfabetización. Teoría y Práctica, México, Siglo XXI.
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