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Con respecto a esta impiedad del destino ya nada podemos hacer; sólo somos dueños del
presente, y es aquí, en este presente, frente a las personas que me escuchan ahora mismo y que
tienen el poder para decidirlo, donde luchamos por la memoria histórica de este hombre tan
admirable.
Muchos son los que opinan la injusticia cometida con la memoria de Maese Rodrigo, tan
relevante en nuestra historia: la única estatua con la que cuenta es la se encuentra en uno de los
patios interiores de la Universidad de Sevilla, realizada en 1900 por Joaquín Bilbao.
Otros señalan la sinrazón por la que tampoco está representado junto a los doce sevillanos
ilustres del Palacio de San Telmo, donde se encuentran humanistas, artistas, escritores e incluso
militares.
Sea como fuere, no es a la universidad ni al Palacio de San Telmo a quien me dirijo, sino al
pleno de la ciudad de Carmona, para que haga la justicia que tantos piden.
De hecho, ya se estudió la posibilidad de ofrecer este homenaje a propuesta de la Revista
Estela, que tanto se ha preocupado de ensalzar Carmona por medio de la cultura, encargándose un
boceto de la escultura al artista gaditano Berraquer y a Germán Pérez, escultor de Tocina, ambos
expuestos en la Biblioteca Municipal y visitados por la Corporación anterior, miembros de partidos
políticos, peñas y entidades culturales.
Desde nuestro grupo municipal somos conscientes de los apretados límites presupuestarios
en estos momentos, pero no pedimos la financiación total por parte de este Ayuntamiento: pedimos
la aprobación, la colaboración, el estudio, el compromiso real, no con nosotros, sino con la historia
de este municipio.
Para que veamos día a día a uno de los hijos más insignes y acreditados de nuestro pueblo,
cerca de su calle, junto al monumento tan célebre como él, en la Plaza del Palenque, bajo las luces
y las sombras de nuestra Puerta de Sevilla, donde él mismo jugaría de niño y volvería de anciano,
donde se pueda recordar cada vez que pasemos, que una vez, un carmonense, fundó la primera
Universidad de Sevilla.
Y por supuesto, donde podamos leer, haciendo otro merecido homenaje a su persona, la cita
que él deseo para su propio sepulcro: "El que lee, que rece piadosamente por el pecador".