Moción Maese Rodrigo.pdf

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Al fin Maese Rodrigo consigue lo que tanto anhela: volver a su tierra, a España, a Sevilla, a
Carmona.
Es en el año 1482 cuando obtiene otro merecido honor: es nombrado canónigo de la
Catedral de Sevilla, y permanecerá en España hasta que, en 1495 vuelve a Roma.
Al volver a Sevilla, tras cinco años en Roma, es nombrado Arcediano de Reina; uno de los
nueve prelados que regían la archidiócesis de sevillana durante este siglo. Sin duda, Maese Rodrigo
fue el alma de la iglesia sevillana en estos momentos tan importantes, pues Sevilla fue modelo y
metrópoli en el nuevo mundo.
También se interesó por los viajes oceánicos emprendidos por Cristóbal Colón, a quien
refutó en la primavera de 1503 que las tierras que halló en Occidente correspondieran a las Indias
descritas por Marco Polo, lo que le convierte en el primer anunciador del descubrimiento de un
Nuevo Mundo, anticipándose a Américo Vespucio.
Fuera como fuese, en 1503 cuando nuestro protagonista compra un solar cerca del Postigo
de Jerez, una antigua sinagoga, donde levantaría a su riesgo y ventura la capilla y el colegio de
Santa María de Jesús, después de conseguir la bula/autorización necesaria para ello de manos del
papa Julio II, aquel que tanto haría trabajar al célebre artista Miguel Ángel.
Hay que destacar el esfuerzo encomiable de este canónigo que, de su bolsillo y sin apenas
apoyos institucionales, se empeñó en construir un Colegio y Estudio General para estudiantes
pobres.
De hecho, en la Constitución XII que escribió para el colegio, así mismo lo especifica:
"Los Colegiales habrán de ser pobres, entendiendo por tal el que no tenga 620 ducados anuales,
debiendo el admitido hacer juramento sobre esto, pues para ayuda a los pobres se hace la
fundación".
Nuestro conciudadano no olvidó el pueblo que le vio nacer en aquella calle del Vino que
hoy lleva su nombre. De hecho, en las constituciones que hemos nombrado, Santaella redactó que
sus quince alumnos serían de lugares diferentes, con la excepción de Carmona y Utrera, la una por
ser la ciudad de su fundador, y la otra por la procedencia de la renta más cuantiosa de la institución.
De hecho, en el siglo XVI, la mayoría de estudiantes eran de Sevilla y Carmona, y a lo largo
de toda esta edad moderna, serían nueve los rectores carmonenses que continuarían con el legado
de Maese Rodrigo, como por ejemplo Juan de Marchena Adalid, en 1550 o Jerónimo Caro
Camargo, en 1559.
En 1509 nos dejó aquel clérigo dedicado, confesor de reyes, protonotario de papas, escritor,
jurista y teólogo, mecenas del arte y humanista, y sobre todo, maestro.
Desgraciadamente murió sin ver acabado su sueño, aunque descansa en su sepulcro justo
donde todo comenzó, en la capilla de su Colegio y bajo la mirada de la Virgen María que Alejo
Fernández pintó para él.
No obstante, no se respetaron los últimos versos que deseó que aparecieran en su lápida:
"Qui legit, oret pie pro peccatore"(El que lee, que rece piadosamente por el pecador).
