PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf

Vista previa de texto
La mujer obedeció y, al rato, se presentó ante el sacerdote con la gallina
desplumada.
-Ahora, regresa por el camino que viniste, recoge una por una las plumas
de la gallina y las vuelves a colocar en su lugar.
-¡Eso es imposible, padre! –repuso la mujer desconcertada-. ¡Nadie podría
hacer eso, y mucho menos hoy, que hace tanto viento!
-Lo sé –le dijo el sacerdote con dulzura-, pero he querido hacerte
comprender que si no puedes recoger las plumas de una gallina desparramadas
por el viento, ¿cómo vas a poder reparar las cosas negativas que vas diciendo por
allí de tu prójimo?
9
