PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf


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29.- NO ES POSIBLE COMPLACER A TODOS
Un hombre decidió ir al mercado con su hijo de doce años. Se montaron los
dos en su mula y emprendieron la marcha. Al rato, las personas que se
encontraron en el camino, empezaron a murmurar y a decir:
-¡Qué abusadores! No tienen la menor consideración con el pobre animal.
Lo van a reventar de cansancio. ¡Cómo se les ocurre ir ambos montados en la
mula!
Al oír estas críticas, el padre decidió proseguir el viaje a pie y se bajó de la
mula. Pronto, sin embargo, escucharon las nuevas críticas de los que topaban en
su marcha:
-Los jóvenes de hoy han perdido todo respeto y educación. ¡Habráse visto:
ese muchacho en la flor de la vida montado en la mula y el pobre padre
caminando!
El muchacho se bajó de la mula y el padre se montó en ella para de este
modo continuar el camino. Una vez más, enseguida pudieron escuchar las
murmuraciones:
-¡Qué hombre tan desconsiderado!: Bien tranquilazo en la mula y el pobre
muchacho a pie. Mira que hay hombres desalmados.... Consideran y tratan a sus
propios hijos como esclavos.
Entonces el padre le dijo a su hijo:
-Sólo nos falta que ambos carguemos a la mula y estoy seguro que también
se burlarían de nosotros. Montemos los dos en la bestia , que es lo que pienso
más conveniente, y que los demás digan y piensen lo que quieran.
(Versión libre de la fábula de Lafontaine)
Enseñemos a actuar coherentemente, según lo que pensamos y creemos,
sin ser veletas que nos movemos al menor soplo de opinión. Enseñar a ser
personas capaces de actuar como hombres de pensamiento y de pensar como
hombres de acción. Sí, escuchemos siempre a los demás, pero analicemos y
procesemos sus palabras, para ir al fondo de lo que nos dicen y descubrir porqué
nos lo dicen, de modo que mantengamos siempre una postura firme frente a
supuestas informaciones, rumores, modas, valores, propagandas...
Aprendamos a escuchar, para rechazarlos y no seguirlos, los mensajes de
los propagadores de falsas ilusiones, de los que siembran el desaliento y la
desesperanza. Escuchemos y sigamos a aquellos cuyas palabras dan vida,
estimulan, alientan el entusiasmo y la esperanza...

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