PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf

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duro y ahorraré todo lo que pueda. El carro será tuyo. Yo sólo seré tu chofer e
iremos donde tú quieras y podrás ver las montañas, los bosques, el mar...
Paul se bajó emocionado y sentó al pequeño inválido en el asiento
delantero. El hermano mayor eufórico se subió a su lado y los tres iniciaron un
paseo memorable. Con los ojos arrasados de lágrimas y una extraña blandura en
su alma, Paul miraba las vitrinas resplandecientes de luces y de adornos.
Comprendía, sin embargo, que la navidad iba montada dentro de su carro.
Vive y enseña a vivir para hacer felices a los que te rodean. En vez de
preguntarte qué te van a dar los demás, pregúntate qué vas a darles tú. Proponte
vivir de tal modo que tu familia, tus amigos y todos los que te tratan y conocen
sientan una dicha tenerte. Esfuérzate, desde que te levantas, por ser un regalo
para todos los que te consigas en el día. Que consideren un don haberse
encontrado contigo. Que de tu conversación salgan fortalecidos. Piensa en lo
mucho que se te ha dado, en lo privilegiado que eres. Porque se te ha dado
mucho, debes mucho a los demás. Trata de ser un hermano verdadero. Recuerda
el poema de Amado Nervo Dar vale más que recibir :
Todo hombre que te busca va a pedirte algo...
El rico aburrido, la amenidad de tu conversación; el pobre, tu
dinero; el triste, un consuelo; el débil, un estímulo; el que lucha,
una ayuda moral.
Todo hombre que te busca, de seguro va a pedirte algo.
¡Y tú te vuelves impaciente!, y tú piensas ¡qué fastidio!
¡Infeliz! La ley escondida que reparte misteriosamente las excelencias,
se ha dignado otorgarte el privilegio de los privilegios,
el bien de los bienes,
la prerrogativa de las prerrogativas:
¡DAR! ¡TU PUEDES DAR!
En cuantas horas tiene el día, tú das, aunque sea una sonrisa,
aunque sea un apretón de manos,
aunque sea una palabra de aliento.
En cuantas horas tiene el día te pareces a Jesús,
que no es sino donación perpetua y regalo perpetuo.
Debieras caer de rodillas ante el Padre y decirle:
“¡Gracias porque puedo dar, Padre mío,
nunca más pasará por mi semblante la sombra de una impaciencia”!
¡EN VERDAD OS DIGO QUE VALE MAS DAR QUE RECIBIR!
***
Murió el padre y los dos hermanos, uno soltero y el otro casado, heredaron
la granja que, con el trabajo de ambos, producía abundante grano que los
hermanos repartían a partes iguales. Pero llegó un momento en que el hermano
casado se despertaba todas las noches sobresaltado y se ponía a pensar: “No es
justo. Mi hermano no está casado y se queda con la mitad de la cosecha. Yo
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