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Lourdes Olmos Cunningham
París
Aún aquí,
en este diminuto cuarto de hotel
donde eres asunto prohibido
veo tu imagen bordada entre las sábanas.
Me llega puntual tu rancio olorcillo de vinagre y menta;
aspiro una sonrisa oscura y torpe
mi apasionada memoria de coleccionista
insiste.
No quiero ser obsesiva,
sólo espero que la suave brisa apure y saque por la ventana
los inoportunos recuerdos.
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