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Lourdes Olmos Cunningham
Montserrat
Aunque débil es mi olfato,
todavía percibo el aroma de las flores que marcaron tu inicio
y que nunca perdieron su fragancia
a pesar de los innumerables viajes sin retorno
donde las distancias se acortaban cuando estábamos mas lejos.
La blancura de tus palmas me dicen
que te aguarda una vida nueva y decorosa,
la dulce y todavía frágil infancia que atesoras,
el amor por las conversaciones que el tiempo apremia;
y la dicha que navega el viento de tu juventud.
Ahora que te observo en perspectiva
puedo traducir tu universo razonado,
tu pensamiento abstracto
me habla de la ganancia y la pérdida mutuas,
que soplan como mi mas severa intuición.
Llegaras lejos, hermana, madre e hija mía,
Se que lo harás;
Un día tu silueta se debilitara a lo lejos,
Al cerrar mi puerta.
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