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Pájaros migratorios
Pájaros migratorios
Enciendo el fuego para iluminar el insomnio
Y renovar el fragor del viento entre hojarasca.
Enciendo el fuego
para quemar los fatídicos errores de la historia,
al menos los de Santa Ana y Napoleón.
Enciendo el fuego,
Para quemar mi anonimato de las sombras
y mi corazón, hoy sereno no se desboque como fiera
precipitándose por el vertedero de las noches de invierno
en las que el insomnio se profundiza.
Si enciendo el fuego en la estación más lúgubre del tiempo
Tal vez la inmisericorde tormenta de preguntas cese.
Enciendo el fuego
Porque el pasado es una gacela veloz y silenciosa
que avanza
Sin la mas mínima esperanza de ser de nuevo visto.
Enciendo el fuego innombrable, inasequible, ingobernable
para quemar en esa hoguera luminosa
todo lo absurdo y fútil entre nosotros.
Si enciendo el fuego, ha de ser porque esa incesante llama
me retorna al azul,
ese institucional color puesto en los muros de la casa de mi abuela;
el azul de mi infancia es diametralmente distinto
al que Carlos Payan pinta en sus cuadros,
ese hombre lunar que me regalo el azul y el intento.
Si enciendo el fuego
lograre quemar en esa hoguera luminosa
todos los malos augurios y patrañas de la historia.
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