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En función de las necesidades de la circulación, se fueron imponiendo monedas y luego signos de valor, con lo que
comenzó a existir la posibilidad de que quienes hacían la moneda o emitían los signos hicieran trampa y fabricaran
más cantidad de valor que lo que esa moneda o signo dicen representar. Los bancos y en general el capital
financiero, así como todo tipo de gobiernos, fueron los que hicieron ese gran negocio, haciendo que el ritmo de
intercambio y de reproducción del capital fueran mucho mayores que lo que hubiese sido posible sin ellos. Cuando el
exceso superaba ciertos límites y la moneda y los billetes comenzaban a depreciarse, se trataba siempre de
imponer, por la fuerza, el curso oficial (curso forzoso o legal) pero a la larga, la moneda tendía a su valor intrínseco y
el billete se desvalorizaba
Es importante retener que en todos los casos esa ficción beneficiaba a todo el capital potenciando su reproducción
ampliada, pero al mismo tiempo era una excelente estafa legal que beneficiaba al banco o institución privada o
pública que creaba esa moneda o billete así como a la autoridad legal (Príncipe o Gobierno). Todos conocemos
ejemplos, en todos los países, de cómo los bancos y los gobiernos desarrollan el crédito y la correspondiente
emisión monetaria (para financiar el gasto público), títulos de deuda y billetes… porque esa estafa legal es lo más
normal en el mundo del capital y todos hemos constatado que llegado un cierto momento el papel moneda no vale
más nada. En los últimos años se han caído así los sistemas monetarios de decenas de países, y en todos los casos
los más perjudicados fueron los pobres de este mundo, los proletarios que muchas veces esperan a este extremo,
que los lleva a una pauperización aún peor, para salir a la calle a apedrear bancos e instituciones públicas. La
represión y el poderío militar de las fracciones burguesas que controlan bancos y gobiernos, podrán posponer las
consecuencias, esconder las responsabilidades…, pero tarde o temprano se produce una corrida contra los signos
de valores que no eran tales y se impone la verdadera ley del valor desvalorizando violentamente y quedando al
desnudo lo poco que vale tal o cual signo. En general se lanza una nueva moneda…se sustituye un signo por cientos
o miles de los otros y con una buena represión y campaña ideológica la cosa funciona unas cuantas décadas. Ello
pasa demasiado a menudo en toda América Latina, ha pasado muchas veces en Europa del Este en las dos últimas
décadas, también sucedió en Asia, África y en Europa occidental en el entre guerras y al salir de la Segunda Guerra.
Todo el desarrollo económico productivo, dependió cada vez más de la inyección de capitales ficticios. Todo el
sistema mundial capitalista "vivía" gracias a esa droga.
En un primer momento, los ideólogos economistas de este sistema pretendieron que se entraba en una fase de
desarrollo ilimitado del capitalismo, en un momento histórico en que las crisis quedaban atrás.
Lo inevitable, se fue posponiendo. Luego surgieron toda una serie de balones de oxigeno (entre los cuales el tema
inmobiliario ocupó un papel importante) que posponían ese reventar de la economía capitalista. Sin embargo, en la
década pasada, una serie de crisis, también llamadas financieras, explotaron en diferentes lugares del mundo (la
llamada crisis asiática, el corralito en Argentina, fueron una de las tantas expresiones que anunciaban la
generalización de la crisis que hoy estamos viendo emerger).
En unísono, todos los Estados nacionales se apresuran en afirmar que ellos no son responsables, que es una crisis
made in USA, que nos cae del exterior. Ocultando así la imbricación directa, la imposibilidad real de separar los
espacios económicos de todas esas determinantes que hoy surgen como inevitables, como la crisis generalizada del
capitalismo mundial. Con ello quieren cerrar al proletariado en la defensa de la economía nacional.
Hoy, a nivel mundial, la burguesía pretende "salvar" su sistema podrido, invitándonos a hacer nuestras las deudas de
los que nos explotan.
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