Fidestec Manual propietario piscinas 20120810.pdf


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El agua
El agua de una piscina tiene características especiales. Como se trata de agua limpia y con poco movimiento,
debemos aplicar un tratamiento para evitar que aparezcan algas o gérmenes. Esto se consigue aplicando
productos desinfectantes, normalmente cloro, y manteniendo la acidez (más conocida como PH) del agua en el
nivel natural del agua.
Cloro
El cloro es muy volátil, por lo que tiende a evaporarse, sobre todo con el sol fuerte. Para mantener el
nivel es necesario añadir cloro al agua, ya sea en forma de pastilla, polvo, o creándolo con un clorador
salino. El nivel óptimo de cloro en una piscina es de 1ppm (parte por millón) o algo menos.
PH
El PH es el nivel de acidez del agua. El PH ideal para el agua es 7,2. Normalmente, con una buena
depuración el nivel de PH se mantiene estable. En caso de que este valor se desajuste, podemos
corregirlo añadiendo un producto ácido o alcalino, para neutralizarlo. Para hacer esta tarea más simple,
los productos se comercializan como PH+ o PH-, para indicarnos su función. Si el PH medido en la
piscina es alto, agregamos PH-, y si es bajo, añadimos PH+. En el caso de las piscinas de cloración salina,
el PH sube a causa de la electrólisis del agua, de modo que es necesario ir añadiendo PH- para ir
corrigiéndolo. Lo recomendable es instalar una bomba dosificadora automática, para que realice el
proceso automáticamente.
Algas
Cuando hablamos de algas, rápidamente nos viene a la cabeza la imagen de las hojas verdes que flotan
en el mar o están tiradas por la orilla. Esto no ocurre en una piscina. Las algas pueden ser microscópicas.
Cuando las algas encuentran un ambiente apropiado, se reproducen rápidamente creando colonias con
miles de ejemplares, hasta ser visibles por su color verde oscuro.
Las algas se reproducen muy rápidamente con niveles de cloro bajos y PH alto. Antes de ser visibles,
podemos apreciar su existencia porque crean una película en las paredes del vaso, que se aprecia al
pasar la mano, notando que están algo resbaladizas.
Para prevenirlas basta con que los niveles de cloro y PH sean correctos, y el tiempo de depuración sea
suficiente. Una vez que aparecen es difícil eliminarlas por completo, ya que, aunque mueran, sus restos
quedan incrustados a las paredes, sobre todo en los materiales rugosos, como las juntas del gresite. En
este caso, hay que corregir los niveles del agua y aumentar el tiempo de depuración, para que las algas
mueran, se desprendan y se queden en el filtro de arena. Hay que lavar también el filtro para
expulsarlas. El proceso se puede acelerar añadiendo antialgas. Además, puede ser necesario cepillar las
paredes para soltar los restos.

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