manual de desobediencia econoÌmica .pdf

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• Sin intereses. Hablamos de la primera estructura bancaria (en forma de
cooperativa de servicios financieros) en el Estado español, que operará
sin intereses. Esto significa que los préstamos (créditos) y los depósitos
no generarán interés para los participantes, es decir, no se genera dinero
del dinero.
• Autogestión. Autonomía y promoción de la autoorganización al margen
del Estado.
• Toma de decisiones. Asambleas y grupos de trabajo abiertos a todos los
socios y socias.
• Superación de la burocracia. Subvertir la legalidad y anteponer a las personas frente a la burocracia. Los colectivos, proyectos o asambleas que
carezcan de una persona jurídica propia (NIF) podrán igualmente participar en el proyecto.
Por lo tanto, este proyecto revolucionario de banca es una herramienta más
para profundizar en formas de financiación de base y autogestionadas, eso sí,
con una clara voluntad de romper con los obsoletos esquemas capitalistas de
rentabilidad económica.
Uno de los objetivos es captar depósitos (ahorros), promoviendo la reducción
de la necesidad de tener cuentas bancarias individuales, depositando nuestros
ahorros en cuentas colectivas y poniéndolos al servicio de las decisiones asamblearias. Se recogen también donaciones que servirán para hacer sostenible
el propio proyecto de financiación y, en definitiva, hacer viable la autogestión.
Son las personas participantes en las asambleas, mediante los grupos o comisiones de trabajo pertinentes -que estudian la viabilidad de los proyectos-,
quienes sugieren la financiación de éstos.
En este sistema no hay posibilidad de hacer uso de la reserva fraccionaria, norma sobre la que opera el sistema bancario mundial, prestando dinero que no
tiene. Esta práctica ha generado que el 95% del dinero no tenga ningún tipo de
respaldo, es decir, no exista. En el primer sistema, los depósitos se clasifican
de la siguiente manera: 1/3 son fondos de reserva (nunca se mueven y son la
garantía de devolución para los depositantes), otro 1/3 son fondos invertidos
en proyectos “seguros” para apoyar iniciativas sociales ya en marcha y el 1/3
restante sirve para impulsar proyectos autogestionados de base.
da a espaldas del pueblo, no sólo no nos representa, sino que no la reconocemos como vinculante para nosotrxs. En su artículo 135.3 dice: “Los créditos
para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta.”
Con la aprobación sin referéndum de este cambio constitucional, se ha demostrado de manera definitiva que la soberanía popular no controla al Estado, el
cual ha sido secuestrado por el poder económico. Un gobierno que actúa en
beneficio de unos pocos es ilegítimo.
Según el Código Penal español: “Son reos del delito de rebelión los que se alzaren violenta y públicamente para cualquiera de los fines siguientes: Derogar,
suspender o modificar total o parcialmente la Constitución”
Por ello, y dado el carácter precipitado, interesado y antidemocrático de esta
reciente reforma constitucional, podemos determinar, que los delincuentes están en el gobierno y las estructuras que los secundan.
El derecho a la rebelión está reconocido desde hace más de dos siglos por el
derecho internacional, a través, por ejemplo, de la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano” de 1793. Su función es hacer prevalecer el
derecho de rebelarse por el bien común ante situaciones como la que estamos
viviendo. Ante la rebeldía golpista de los de arriba, el derecho de rebelión de
las de abajo.
Nuestro compromiso es con el bien común y por eso, siguiendo nuestro deber
legítimo como ciudadanas, nos declaramos rebeldes a la constitución, insumisos al Estado y desobedientes a toda autoridad que lo represente. Es por ello
que nos declaramos ciudadanas de las asambleas populares y de las asambleas de proyectos postcapitalistas en las que participamos. Es de esta manera como ejercemos nuestra soberanía.
En el caso que un proyecto financiado resultara fallido, existirían diversos mecanismos para compensarlo: a través de diferentes formas de donaciones y/o
acordando una vía alternativa de retorno con las personas responsables del
Nos comprometemos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para construir
un nuevo poder popular que posibilite una nueva sociedad donde las decisiones
sean tomadas realmente por el pueblo. Entendemos que tras la gran acumulación de indignación que hemos vivido, la mejor forma de recuperar la dignidad
es mediante la rebeldía. Entendemos como dignidad nuestra capacidad de
desobedecer leyes injustas y/o contrarias al bienestar de los pueblos.
Por todo ello, nos comprometemos con el llamamiento para iniciar y extender
una acción de resistencia fiscal total al Estado español y hacia aquellos que lo
controlan como acción consecuente para demostrar que no pagaremos “sus
deudas”, porque no reconocemos esta Constitución. Una desobediencia fiscal
que sirva para alimentar la autogestión de las asambleas y desde éstas, dar
“prioridad absoluta” a la financiación participativa de los recursos que consi-
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