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VIDA ESCOLAR
que escribe, me parece más que
evidente que esto tiene que ser
especialmente así. Lo que sí tengo claro es que jamás se me hubiera ocurrido escribir una línea si
antes no hubiera sido, y ante todo,
un lector. La lectura es obligatoria
e imprescindible para alguien que
quiera dedicarse a escribir.
Somos jóvenes lectores. ¿Qué
libros nos recomendarías?
Esta me resulta, sin duda, la pregunta más embarazosa del cuestionario. ¿Quién soy yo -quién es nadie- para recomendar nada? Sí os
puedo decir que yo empecé a leer
con fervor más o menos a vuestra
edad, y que no he podido parar
hasta ahora, los libros de aventuras
de autores como Salgari, London, Dumas, Stevenson, Verne, Defoe… que me llevaban hasta lugares
desconocidos y me sumergían en situaciones hasta entonces apenas soñadas. Y sobre todos ellos
-y esta es la única recomendación que me permito
haceros- la Ilíada y la Odisea, de Homero, el poeta
ciego: la crónica de la guerra de Troya y el regreso
de Ulises a Ítaca me parece unas de las cimas más
altas de la literatura de todos los tiempos. En sus páginas encontraréis lealtad,
traición, amor, heroísmo y
cobardía, seres fantásticos
y terribles, aventuras fabulosas… No dejéis de leer
• Los faros son los ojos perdidos de los cíclopes.
este libro en cuanto tengáis
oportunidad; estoy seguro
• La nuez pelada parece un cerebro de juguete.
de que no os defraudará.
13 ‘MORERÍAS’ DE ELÍAS MORO
• Diccionario: caja fuerte de las palabras.
• La gabardina es un paraguas cuyas varillas son nuestros huesos.
• Todas las noches enviudamos de nuestra sombra.
• La máquina de escribir es el piano donde las palabras
tocan su melodía.
• El cuchillo se mira con miedo en el espejo de su otra cara.
• La plancha se enorgullece de su triunfo sobre la arruga.
• En los ojos de los peces muertos asoman las lágrimas del mar.
• La pandereta es un tambor que se pudo a rodar por su cuenta.
• Semáforo: pirulí luminoso de tres sabores.
• Los meteorólogos son los filósofos de lo intangible.
Cuando llegan a la Z, las letras se echan a dormir hasta mañana.
18
Y para finalizar, si no
es mucho pedir, ¿nos
podrías añadir alguna(s)
morería(s) a las que ya
conocemos?
Claro que sí; con mi
agradecimiento y abrazo
por vuestra paciencia y
generosidad, y esperando
haber satisfecho vuestra
curiosidad, ahí van otras
trece “morerías” (no me
gustan los números redondos, qué se le va a hacer;
además, el 13 era el número de la camiseta con la
que jugaba al baloncesto).
Y, por cierto, a mí también
me gustaría conocer vuestras “Greguerías”.
Alumnas/os de 3º ESO.
Grupo B
