Eduardo Camacho poliedrico creador 2010.pdf

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Siempre a mi entender, pienso que hubo en aquella época dos
universidades, la institucional y la de la calle. Cada vez que me coloco
mentalmente en aquellos sesenta he de aplicar el sobrenombre de Universidad de
la Calle a las manifestaciones culturales y creativas que fueron traficadas por los
intelectuales insulares. Actividad que se gestó y difundió casi siempre al socaire
de dos grandes bloques territoriales: uno, el formado por el foro universitario de
La Laguna y, el otro, por el múltiple, polifacético y diferenciado conjunto fundado
sobre los centros y las entidades que entre sus funciones, de forma absoluta o
relativa, contemplaban el cuidado y ejercicio de la cultura. Alguien deberá hacer el
inventario y estudio posterior de todos los espacios y empresas oficiales y
privadas que dedicaron su actividad al fomento y difusión de la cultura.
Podríamos testimoniar aquí la labor realizada durante años por algunas de las
entidades de entonces, tales como el Ateneo de La Laguna, Círculo de Bellas Artes
de Santa Cruz de Tenerife, Instituto de Estudios Canarios, Instituto de Estudios
Hispánicos del Puerto de la Cruz, Círculo de Amistad XII de Enero, "El Recreo",
Real Sociedad Económica de Amigos del País, Orfeón La Paz, Casino de La
Laguna, Gabinete Sociocultural de La Laguna, Centro de la Cultura Popular
Canaria, Casino de Tenerife, Obra Social y Cultural de la Caja General de Ahorros,
Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, Aula de Cultura del
Cabildo Insular de Tenerife... La importancia de la labor desarrollada por lo que
hemos querido llamar Universidad de La Calle corrió paralela a la de la
Universidad de La Laguna, la institucional y, muchas veces, pudo y supo ir por
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