Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf

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más bien ni hombre ni mujer. Creo que para clarificar la situación
de la mujer, algunas mujeres siguen ocupando la mejor posición.
Es un sofisma pretender encerrar a Epiménides en el concepto de
cretense y a los cretenses en el de mentirosos: la buena o la mala
fe no les viene dictada a los hombres y a las mujeres por una mis
teriosa esencia; es su situación la que los predispone más o menos
a buscar la verdad. Muchas mujeres de nuestro tiempo, que han
tenido la suerte de recuperar todos los privilegios del ser humano,
pueden darse el lujo de ser imparciales: para nosotras es hasta una
necesidad. Ya no somos como nuestras mayores unas luchadoras,
más o menos, hemos ganado la partida; en los últimos debates so
bre la condición de la mujer, la ONU no ha dejado de reclamar
imperiosamente que la igualdad de los sexos se haga por fin rea
lidad y ya muchas de nosotras nunca han tenido que vivir su fe
minidad como una molestia o un obstáculo; hay muchos proble
mas que nos parecen más esenciales que los que nos afectan en
particular; este mismo distanciamiento nos permite esperar que
nuestra actitud será objetiva. No obstante, conocemos más ínti
mamente que los hombres el mundo femenino, porque en él tene
mos nuestras raíces; captamos con mayor inmediatez lo que sig
nifica para un ser humano el hecho de ser femenino; y nos preo
cupamos más por saberlo. He dicho que había problemas más
esenciales; eso no impide que éste tenga para nosotros alguna im
portancia: ¿en qué medida el hecho de ser mujeres ha afectado a
nuestra vida? ¿Qué oportunidades exactamente se nos han dado y
cuáles se nos han negado? ¿Qué suerte les espera a nuestras her
manas más jóvenes y en qué sentido hay que orientarlas? Es cu
rioso que el conjunto de la literatura femenina esté movido en
nuestros días no tanto por una voluntad de reivindicación como
por un esfuerzo de lucidez. Al salir de una era de polémicas des
ordenadas, este libro es un intento entre otros de situamos.
Sin duda, es imposible tratar ningún problema humano sin
tomar partido: la forma misma de plantear los problemas, las
perspectivas adoptadas, suponen una jerarquía de intereses; toda
cualidad envuelve unos valores; no existen descripciones supues
tamente objetivas que no se alcen sobre un trasfondo ético. En lu
gar de tratar de disimular los principios que se sobrentienden más
o menos explícitamente, más vale plantearlos; así no será necesa
rio precisar en cada página el sentido que damos a las palabras suv-perior, inferior, mejor, peor, avance, regresión, etcétera. Si exami
namos algunas de las obras consagradas a la mujer, veremos que
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