Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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EL MOVIMIENTO TOTALITARIO

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un control absoluto, sustituye a la propaganda con el adoctrinamiento y uti­
liza la violencia, no tanto para asustar al pueblo (esto se hace sólo en las fases
iniciales, cuando todavía existe una oposición política) como para realizar
constantemente sus doctrinas ideológicas y sus mentiras prácticas. El totalita­
rismo no se contentará con declarar, frente a hechos que prueban lo contra­
rio, que no existe el paro; abolirá los subsidios de paro como parte de su pro­
paganda2. Igualmente importante es el hecho de que la negativa a reconocer
el paro haga realidad — aunque en una forma más bien inesperada— la anti­
gua doctrina socialista: el que no trabaje que no coma. O cuando Stalin, por
poner otro ejemplo, decidió reescribir la historia de la Revolución rusa, la
propaganda de su nueva versión consistió en destruir, junto con los antiguos
libros y documentos, a sus autores y lectores: la publicación en 1938 de una
nueva historia oficial del partido comunista fue la señal de que había conclui­
do la superpurga que diezmó a toda una generación de intelectuales soviéti­
cos. Análogamente, en los territorios ocupados del este, los nazis emplearon
al principio la propaganda antisemita para conseguir un firme control de la
población. No necesitaron ni utilizaron el terror para apoyar esta propagan­
da. Cuando liquidaron a la mayor parte de la intelligentsia polaca, no lo
hicieron por la oposición de ésta, sino porque, según su doctrina, los polacos
carecían de intelecto, y cuando proyectaron apoderarse de los niños de ojos
azules y pelo rubio, no pretendían asustar a la población, sino preservar la
«sangre germánica»3.
de resultar completamente eficaz sin la propaganda mientras que sólo se trate del simple terror polí­
tico convencional de una tiranía. Eí terror necesita de la propaganda únicamente cuando se preten­
de que coaccione no sólo desde fuera, sino también desde dentro, cuando el régimen político desea
algo más que el poder. En este sentido, el teórico nazi Eugen Hadamovsky pudo decir en Propagan­
da und nationale Macht, 1933: «La propaganda y la violencia no son nunca contradictorias. El uso de
la violencia puede ser parte de la propaganda» (p. 22),
1 «Por entonces se anunció oficialmente que el paro estaba “liquidado” en la Rusia soviética. El
resultado del anuncio fue que todos los subsidios de paro fueron igualmente “liquidados”» (Antón
Ciliga, The Rnssian Enigma, Londres, 1940, p. 109).
3 La llamada «Operación Heno» comenzó con un decreto de fecha 16 de febrero de 1942, prom ul­
gado por Himmler, «concerniente [a los individuos] de linaje alemán en Polonia», estipulando que
sus hijos tendrían que ser enviados a familias «que deseen [aceptarles] sin reservas, por amor a su
buena sangre» (Documento de Nuremberg R 135, fotocopiado por eí «Centre de Documentación
Juive», París). Parece que en junio de 1944 el IXEjército realmente secuestró de 40.000 a 50.000 ni­
ños, a los que después trasladó a Alemania. Un informe sobre la cuestión, enviado al Estado Mayor
de la Wehrmacht en Berlín por un hombre llamado Brandenburg, menciona planes similares para
Ucrania (Documento PS 031, publicado por Léon Poliakoven Bréviairede la haine, p. 137). El mis­
mo HEmmler hizo varias referencias a este plan (véase Nazi Conspiracy andAggressíon, Office o f the
United States Chief o f Counsel for the Prosecución o f Axis Criminality, U.S. Government, Was­
hington, 1946, III, p. 640, que contiene extractos del discurso de Himmler en Cracovia en marzo de
1942; véanse también los comentarios ai discurso pronunciado por Himmler en Bad Schachen en
1943, en Kohn-Bramstedt, op. cit, p. 244). De los certificados extendidos por la II Sección Médica