Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf

Vista previa de texto
18
m e d it a c io n e s
/ d es c a r te s
Todo lo que he admitido hasta el presente como
más seguro y verdadero, lo he aprendido de los sentidos
o por los sentidos; ahora bien, he experimentado a veces
que tales sentidos me engañaban, y es prudente nó fiarse
nunca por entero de quienes nos han engañado una vez.
Pero, aun dado que los sentidos líos engañan a veces,
tocante a cosas mal perceptibles o muy remotas, acaso ha
llemos otras muchas dé las que no podamos razonablemente
dudar, aunque las conozcamos por .su medio; como, por
ejemplo, que estoy' aquí, sentado junto al fuego, con .una
bata puesta y este papel en mis maños, o cosas por el
estilo. Y ¿cómo negar que estas manos y este cuerpo sean
míos, si no es poniéndome a la altura de esos insensatos,
cuyo cerebro está tan turbio y ofuscado por los negros va
pores de la bilis, que aseguran constante men te ser reyes,
siendo muy pobres, ir vestidos de oro y púrpura, estando
desnudos, o que se imaginan ser cacharros, o tener el cuerpo
de vidrio? Mas los tales son locos, y yo no. lo. sería menos
si me rigiera por su ejemplo.
Con todo, debo considerar aquí que soy hombre y,
por consiguiente, qué tengo costumbre de dormir y de. re
presentarme en sueños las mismas cofeas, y a veces cosas
menos verosímiles, que esos insensatos cuando están des
piertos. ¡Cuántas veces no-me habrá ocurrido'soñar, por la
noche, que estaba aquí mismo, vestido, junto al fuego, es
tando en realidad desnudo y en la cama! En este momento,
estoy seguro de que yo miro este papel con los ojos de la
vigilia, de que esta cabeza que muevo no está soñolienta,
de que alargo esta mano y la siento de propósito y con ple
na conciencia: lo que acaece en sueños nó me resulta tan
claro y distinto como todo esto. Pero, pensándolo mejor,
recuerdo haber sido engañado, mientras dormía, por ilu
siones semejantes. Y fijándome en este pensamiento, veo
de un modo tan manifiesto que no hay indicios concluyentes
ni señales que basten a distinguir con claridad el sueño de
la vigilia, que acabo atónito, y mi estupor es tal que casi
puede persuadirme de que estoy durmiendo.
Así pues, supongamos ahoía que estamos dormidos,
y que todas estas particularidades, a saber: que abrimos los
ojos, movemos la cabeza, alargamos las manos, no son sino
mentirosas ilusiones; y pensemos que, acaso, ni nuestras
manos ni todo nuestro cuerpo son tal y como los vemos.
Con todo, hay que confesar al menos que las cosas que nos
representamos en sueños son como cuadros y pinturas que
deben formarse a semejanza de algo real y verdadero; d'e
manera que por lo menos esas cosas generales — a saber:
