88 El Tio Ramón Salvá y Olcina Set of Clarinets.pdf

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El tio ramón
(Tomás Olcina Ribes)
Esta composición viene a ser una de las más populares que cualquier músico puede haber interpretado, una melodía
que en cualquier rincón festero puede haber escuchado, pero su historia es un tanto amarga en cuanto a su
nacimiento, ya que desde su creación conlleva un lastre familiar, una familia engañada por el simple de hecho de la
inocencia de un joven compositor y la falsa ayuda que se le quiso brindar.
Tomás Olcina Ribes, era un joven músico que silbaba cualquier melodía y la plasmaba en el papel. Con el tiempo
continuó sus estudios y sus conocimientos musicales fueron aumentando.
Tomás tenía un hermano, Luís, al que su padre le negó que se dedicara a la música, pues en casa pensaban que con
un músico en la familia tenían suficiente. Su padre, fundador de la banda del pueblo sabía muy bien lo que ser
músico conllevaba, demasiado sacrificio y poco aporte económico. Con un artista en casa era suficiente
Luís se dedicó a trabajar en un laboratorio, visitaba a muchos clientes para controlar la venta de las carnes de
ganado y entre todos estos ellos se encontraba Salvador Salvá Sápena, el cual era director de la Banda de Jávea.
Charlando un día le comentó que su hermano Tomás también era músico y que tenía unas composiciones muy
bonitas, entre ellas el pasodoble “El Tío Ramón” que gustaba mucho, a lo que Salvador le pidió que se lo dejara para
interpretarlo con la banda. Luís que siempre presumía orgulloso de su hermano pensó que sería una oportunidad
para que el trabajo fuera más conocido. Y así lo hicieron, le prestaron el pasodoble para que la banda de Jávea lo
interpretara, pero cual fue la sorpresa que con el paso de los años comprobaron que el pasodoble estaba editado y
registrado en la S.G.A.E. no con el nombre de Tomás Olcina Ribes, sino con el de Salvador Salvá Sápena. Le pidieron
explicaciones y la respuesta que obtuvieron fue que el pasodoble debía de tener un padrino. Ellos eran muy jóvenes
y no tenían la suficiente información, sin embargo, insistieron con sus quejas y con el tiempo consiguieron que
apareciera el nombre de Tomás, pero no como autor, sino como colaborador. Aún así se conformaron, pues
preferían salvar la mitad antes que perderlo todo. Así fue como Salvador se aprovechó de la ignorancia.
A pesar de ello, uno de los pequeños alivios que tiene Tomás y quizás lo que le hace mantener la cordura es que en
el registro de la “Propiedad Intelectual”, el pasodoble sí se encuentra a su nombre, él mismo lo registro, pues aún
siendo socio de la S.G.A.E., piensa que este tipo de sociedades solo es mera recaudación y que lo que realmente
importa es la intelectualidad.
Alentado por sus hijas, han querido que esto se haga público. Consideran que no es justo que nadie se adueñe del
talento de su padre. A pesar de la edad que tienen Luis y Tomás, 82 y 79 años respectivamente, la creatividad sigue
estando latente y es un suceso que no ha de quedar relegado en el olvido.
¿quién fue verdaderamente el “Tío Ramón”?. El personaje en el que se inspiró Tomás fue simplemente una persona
de lo más humilde, sin beneficio, sin familia, un pobre trabajador, peón caminero que enlazaba los caminos de
aquellos pequeños pueblos. Una persona a la que dieron asilo, comida, un lugar donde dormir y se quedó a vivir en
aquella comarca por la bondad que le ofrecieron los habitantes. Un hombre muy querido que estableció amistad con
la familia Olcina, amigo de uno de sus tíos, de ahí que lo adoptaran como casi hermano. Un hombre sin recursos,
quizás el que ha dado fuerza al resurgimiento de la injusticia que sufrió una familia que le ofreció lo mejor que sabía
hacer uno de sus hijos: una melodía con su nombre, lo más bonito que puede salir del interior de una persona, el
arte de la creación a través de la música que nunca hubo de ser robada.
Manoli Aracil
