Informe Pandemia 241121.pdf

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laboratorio avanzado pero eso no implica que esté circulando entre la población.
La proteína espiga estaría así codificada por una determinada secuencia de ARN
del virus quimérico y sería también una proteína quimérica que contendría
inserciones peptídicas humanas pues de lo contrario no podría interactuar con el
receptor celular humano. Por eso los anticuerpos producidos en los “vacunados”
interactúan de forma cruzada con tejidos humanos comportándose como
autoanticuerpos. Para fabricar el genoma codificante de esta proteína quimérica
pueden utilizarse plataformas de ARN pero es más rápido y barato utilizar
reactores de bacterias E. coli transgénicas con la información necesaria en su
genoma y transcribir el ARN desde el ADN bacteriano. Ahora bien, eso conlleva en
estas “vacunas” problemas de residuos de ADN bacteriano si no se ha hecho una
escrupulosa puricación. Y cuando se fabrican rápidamente millones de dosis es
que no se es demasiado escrupuloso”.
Existen dos tipos de “vacunas” de ARNm: autorreplicantes (también llamadas
auto- amplificado) y no replicantes. Las “vacunas” comercializadas por Pfizer y
Moderna son del tipo que no se replica. Éste es el tipo más simple y consta de
una cadena de ARNm, que está empaquetado y que es inoculado en el cuerpo.
Penetrará en nuestras células para producir el antígeno (proteína de pico del
SARS-CoV-2) que estimulará nuestra sistema inmunitario. Las vacunas de ARNm
autorreplicantes, incluyen no sólo la secuencia genética del antígeno requerido,
sino también la maquinaria de replicación de ARN necesaria para que el ARNm se
amplifique un mayor número de veces una vez que penetra en el citoplasma
celular, asegurando una mayor producción de antígenos, por la célula afectada.
Este tipo de “vacuna” produce una mayor cantidad de antígeno que teóricamente
ayuda a lograr una mayor respuesta inmune en forma de anticuerpos
neutralizantes.
En ambos tipos de “vacunas”, el ARNm está envuelto en una cápsula protectora,
como nanopartículas de lípidos, que lo protegerán de su rápida degradación a
medida que viaja a través de nuestro cuerpo y permite su eficiente penetración a
través de la membrana celular externa (5).
Sabemos que los retrovirus introducen su material genético permanentemente en
nuestro ADN. De hecho, el 8% de nuestro código genético es de origen viral,
conocido como "genes retrovirales". Sin embargo, cientos de miles de mutaciones
aleatorias similares, podrían haber sido dañinas para las personas afectadas y
probablemente haber provocado una enfermedad grave o la muerte.
Las empresas comerciales que fabrican “vacunas” de ARNm, los funcionarios de
salud del gobierno y varias universidades, aseguran firmemente que dicho
material genético no puede introducirse en nuestro genoma. Se basan en el
concepto de unidireccionalidad del flujo de información genética celular para
afirmar que no hay posibilidad de mutagénesis de nuestro ADN mediante la
inserción de ARNm, ya que es literalmente imposible que entre en el núcleo
celular.
Los únicos argumentos “probatorios” para esta afirmación son:
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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