Informe Pandemia 241121.pdf

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Pero los anticuerpos no están en el lugar en el que deberían, que es la superficie
del epitelio de las vías respiratorias en donde se aloja el virus, sino que están en
la sangre. Cuando sucede esto, se activa su segunda defensa inmunológica, los
linfocitos.
Hay diferentes tipos de linfocitos y simplificaré las cosas al decir que los linfocitos
importantes se conocen como linfocitos asesinos, los cuales detectan cuando se
crea un producto viral en la célula. Luego destruirán a las células que albergan el
virus, por lo tanto, ya no se podrán reproducir, así que se podrá recuperar.
Ese es el mecanismo por el que podemos sobrevivir a las infecciones virales de
pulmón y es algo que sucede todo el tiempo. Entonces, los linfocitos, a diferencia
de los anticuerpos, reconocen muchas partes de las proteínas. Así que, si un virus
cambia un poco, no importa, porque los linfocitos asesinos son capaces de
reconocer los productos de desecho que son muy similares.
Y ahora se sabe que todos tenemos linfocitos de memoria en nuestros ganglios
linfáticos y en nuestros órganos linfoides que están entrenados para reconocer
estos coronavirus. Si hay una mutación o no, en realidad no importa, porque son
capaces de reconocer una mutación o variante".
Según Bhakdi, los coronavirus solo pueden sufrir mutaciones puntuales, lo que
significa que solo se puede cambiar un nucleótido a la vez. Pero el virus de la
influenza puede sufrir mutaciones más radicales. Por ejemplo, un virus de la gripe
puede cambiar por completo su proteína Spike al intercambiarla con otro virus
que esté presente al mismo tiempo.
Pero esto no es posible con los coronavirus. Por lo tanto, nunca tendrá cambios
antigénicos ni para los anticuerpos ni para los linfocitos asesinos de células T. Es
por eso que, a lo largo de su vida, los humanos desarrollan una inmunidad sólida
y duradera.
“Los linfocitos T4 o CD4 -que son los reguladores de la respuesta inmune
adaptativa- están en intima conexión reguladora con el sistema neuroendocrino.
T. R. Mosmann y R. L. Coffman describieron el perfil citoquímico reversible de
los linfocitos CD4 y demostraron que en estas células podían diferenciarse dos
grupos diferentes denominados células Th1 y Th2.
Las Th1 segregan principalmente IL-2, IL-12 e IFN gamma, que estimulan las
reacciones celulares. Y las Th-2 producen preferentemente IL-4, IL-6 e IL-10 que
estimulan las reacciones inmunocelulares humorales. Sabemos que las
“vacunas” inducen principalmente la producción de anticuerpos y, por
tanto, inmunidad humoral con lo que favorecen el clivaje del sistema hacia una
hipotética defensa antitóxica (característica del perl Th2) dificultando que se
realicen las imprescindibles tareas de limpieza y regeneración celular propias del
perl Th1 ya que la misión del sistema inmunitario es preservar la individualidad
del organismo, determinada genéticamente. Este clivaje mantenido del sistema
hacia la inmunidad humoral es en realidad una inmunodeficiencia y
favorece, por ejemplo, el desarrollo de tumores”.
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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