Informe Pandemia 241121.pdf


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Uno de los métodos de inmunización contra Covid-19 implica la inyección de la
proteína de pico purificada, genéticamente modificada, en el receptor para inducir
una respuesta inmune frente al virus. Existen varios riesgos a largo plazo
asociados con este enfoque. La proteína espiga que se encuentra en estas
“vacunas” puede inducir una enfermedad autoinmune. Existen varias
formas para generarla, una de ellas, es la inducida por la propagación del
epítopo, cuando un antígeno extraño, como la proteína de pico, es presentado por
una célula presentadora de antígeno que también tiene moléculas propias unidas
a su moléculas MHC (14).
Además, como se ha comentado antes, dicha proteína, emplea como receptor, la
enzima convertidora de angiotensina 2, que es una enzima que contiene Zn; esa
interacción tiene el potencial para aumentar el Zn intracelular y se ha demostrado
que los iones de zinc causan la transformación de TDP-43 a su
configuración patológica de priones. El plegamiento de TDP-43 y FUS en
su prión patológico, está confirmado que causa esclerosis lateral
amiotrófica (ELA), degeneración lobar fronto temporal (DLFT, es un
término que engloba un grupo heterogéneo de enfermedades
neuropatológicamente caracterizado por la presencia de inclusiones
proteicas anormales en el citoplasma o en el núcleo de neuronas y
células gliales), enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades
neurológicas degenerativas (15) (16) (17).
Las pequeñas nanopartículas que componen algunas de las nuevas
“vacunas” de proteína de pico purificada Covid-19, tienen un mayor
potencial para cruzar la barrera hematoencefálica, aumentando la
penetración de la proteína en el cerebro, lo que podría conducir a un
daño neurológico crónico.
Otras fuentes consultadas para este apartado: ((18) (19) (20) (21) (22) (23)
(24) (25)).

MORTALIDAD-LETALIDAD
Lo primero, sería diferenciar entre ambos términos:
La tasa de mortalidad se calcula tomando como referencia a la población total,
mientras que la de letalidad solo tiene en cuenta a las personas afectadas por una
determinada enfermedad.
Según el discurso oficial, el virus es bastante peligroso (1), justificando así la
“vacunación” masiva y obviando por completo la posibilidad de la utilización de
tratamientos contra la enfermedad. Una vez más, la ciencia y el análisis
independiente de los datos, han demostrado que dicho discurso, es erróneo; el
virus presenta una mortalidad bastante baja, de 0.047 a 0.32% (2) (3) (4),
inferior a la de la gripe común (5), 6 veces inferior a la de la gripe de 1918 (al
inicio de la pandemia, se decía que eran similares) y por debajo de la calculada
por la OMS (6). Otro detalle importante, es que la mortalidad más alta, se da
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved

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