Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Como en el Chelsea
Huyendo hacia el techo de lentejuelas y orinas de lentejuelas encarnadas en un
pañuelo.
Máximos, bocas, manos. Con mil bocas en las manos dedos fósforo amarillo
ampliando joyas y los planos grises, casi negros.
Oscuros de huesos plata con lejía.
Ilimitados seres de mente lejos, de sustos y de gritos en el centro de la hoguera,
de esferas protectoras manejadas por instinto.
Cruzando lentas tristes y sonrisas.
A la tierra que habla con las larvas, canta el carnaval que rompe máscaras,
nueces y espejos indiferentes.
Como en el Chelsea:
las luces parpadean a la luz de los cigarrillos.
Humo siempre.
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