Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Y las velas se mueren de frío
Es una tierra castigada por vientos atroces,
nada escapa a su doliente furia:
ni sapos ni simientes laten más que unos instantes,
ni descansan las cimas
del estruendo milenario.
El santoral de lo deforme nunca supo
cómo bautizar tantos días miserables...
... los hombres son lentos,
parecen suspiros colgando de pulmones rotos.
Dicen que todo empezó por un miedo
que no se miraba en otros,
se le oía desde estratos en orden ascendente,
la cara oculta por las botas
(porque la guerra llega siempre,
astuta,
perfumada de uvas y de razones)
Desde entonces los niños
soportan demasiado peso
sobre su espalda desconocida.
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