REVISTA DIGITAL NUMERO 28 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

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RECUERDOS
Días atrás Facebook me rememoró una foto
subida en el dos mil quince. Me tomé mi
tiempo escudriñándola de nuevo mientras
los recuerdos trepaban neuronas arriba con
apremio, buscando una salida que los hiciera
protagonistas una vez más.
Es una foto antigua, de mitad de los
años sesenta, que representa una época
de carencias, secuela estas de la miseria
provocada por la guerra civil y de la dictadura
tras ella establecida. Representa también un
barrio. El de San Antonio. Y una infancia
arraigada a él en la que me veo reflejado.
Eran años de solidaridad entre vecinos, de
puertas abiertas en las casas, de compartir
necesidades; de temores infantiles hacia el
hombre del saco, personaje que provocaba
pavor entre los más pequeños; de batidas por
el monte de Gervasia jugando al escondite;
de canicas, chapas, cascayo, machorra, tres
marinos a la mar, a la una pica la mula…,
juegos colectivos de niñez todos ellos
engullidos sin clemencia por el transcurrir
del tiempo.
de los palos vilortos y de algún que otro
`celtas´ sin boquilla. Hasta el día que nos
descubrió. A su lado Hilaria y la que creo es
Matildina. Ambas de mi generación, aunque
con algún año de diferencia entre nosotros.
Y en la ventana mi madre, con esa sonrisa
que iluminaba el día y desarbolaba el mal
humor. Quizá por eso, por su sonrisa, la
reclamaron desde el cielo antes de tiempo,
Plasma la foto cuatro generaciones. En
para hacer felices a los ángeles. Cuando uno
primer plano Corsino -mi bisabueloes joven la vida te espolea el ímpetu y apenas
posando con una vara de avellano junto a
piensas en detenerte y mirar atrás. Pero el
la lana apelmazada de un colchón; tocaba
paso de los años te va aposentando en el
variarla y oxigenarla en temporada de verano. sosiego hasta caer en la cuenta de que ya son
Botero, ganador de cucañas, condecorado por muchos más los días pasados que los que te
su destreza en el salvamento de náufragos,
faltan por llegar. Y a veces ocurre que cuando
mujeriego y aficionado al vino. Y también,
te embarga uno de esos momentos donde la
según me hicieron saber, poseedor de un
soledad serena el ánimo y te afianzas en el
corazón que no le cogía en el pecho.
propósito de disfrutar de todos los instantes
Detrás de él Ángela la madrileña, su hija,
que puedas de cada uno de esos días que
-hermana de mi güela Tomasa- por cuyo
te quedan por venir, aflora su imagen y su
apodo se conocían las casas que podríamos
sonrisa para darte el parabién, y se apropia
considerar el embrión del barrio. En ellas
entonces de ti la melancolía al admitir cuánto
palpitaba impetuosa la vida a pesar de la
la echas de menos y asumir en la madurez
penuria.
cuánto daño te produjo su marcha prematura.
Escondidos en la carbonera de su portal
Escrito y Fotografia José Carlos Álvarez
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jugábamos a ser mayores aspirando el humo
