La perla de la vida.pdf

Vista previa de texto
2. La perla de la vida
Mi casa es cálida, a veces hace mucho viento, pero casi siempre hay un viento
suave que juega y te acaricia.
Mi casa es fresca y hay aves en ella, arriba están las copas de los árboles que se
agitan y bailan con el aire y el susurro de la vida.
Hay rocas y un cielo. Mi casa nunca es la misma, a veces hiberna y otras se llena
de flores.
Mi casa tiene muchos colores, nunca podría mencionarlos todos porque no
conozco sus nombres, ni podría cantar todas sus canciones porque no puedo
hacer todos los sonidos, tiene silencios, aleteos y crujidos.
Mi casa me encanta y quienes habitan en ella la hacen realmente bella. En la
noche se obscurece y parece que los colores también descansan.
Mi casa está viva, late y respira, a veces parece que se agita, es una casa en
donde vibra la luz y la obscuridad y se vuelven unidad, tiene matices y es tan
grande y tan vasta que no podría recorrerla en una vida.
En mi casa hay dimensiones de tiempo. Esta es mi casa, es divertida y le gusta
danzar, a veces los deseos y los sueños de algunos se vuelven serios, pero mi
casa sabe que ni siquiera ellos son eternos.
Mi casa a veces nos sacude a todos, unos gritan, otros ríen, otros danzan,
entonces entendemos que mi casa es un organismo viviente y es la casa de
todos, una vida dentro de una vida, como la nuestra que también contiene miles de
vidas.
