La perla de la vida.pdf

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El camino no es el más allá, es tu existencia temporal aquí y ahora. Cada quien es
su propia antorcha, nadie ve más la luz que tú mismo, cada quien es partícipe de
la luz y la obscuridad. El lago es el lago, el mar el mar, ninguno clama ser la luna
porque esté reflejada en ellos.
No es un error tu proceso de crecimiento, pero es solo un proceso, no cargues
con culpa por caer cuando aprendes a caminar, es en ello en lo que estamos,
quizá algún día podamos volar, pero para eso debemos juntar nuestras alas y
coordinar la melodía, no te rindas, porque aun podemos probar nuestras alas y
alimentar esto que llaman corazón.
Aun pienso que podemos hacerlo, habla tu propio idioma y no aprendas trucos
para creer que lo lograste. El lenguaje es corto, pero sé que puedes entenderme,
aquí estoy y esto que llaman corazón te ama, aun cuando te enseñaron a no creer
en ello, pero qué son las creencias más que torbellinos que no son tuyos, no
debes enfadarte, nútrete de ellos, permite que te hagan más fuerte, ellos te
enseñarán a volar, son pioneros en el tiempo y son los padres de la humanidad
los que te han empujado para crecer, eres tú quien se aferró ¿quién se aferra al
nido y hace de el un ídolo o una creencia? no hay homenaje en ello al trabajo de
tantos.
Espero que en todo esto, no te olvides de tomar el aliento y girar para que puedas
ver el torbellino. Que la luz de la luna te envuelva y la aurora te despierte, que el
sonido te embriague y el silencio se devele, que puedas ver los matices de la vida,
que la luz en tu mirada desaparezca la bruma, que lo irrevocable te abrace hasta
contener tu último suspiro y que en ese mar infinito que es la existencia misma,
aprendamos a sanarnos a nosotros mismos y con ello al verdadero mundo.
