REFLEXIÓN CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE.pdf

Vista previa de texto
¡Cuánta bondad podríamos expresar con nuestras manos tocando al que sufre!
¡Cuánta paz y serenidad podríamos llevar al corazón que sufre con un simple
abrazo, con una sonrisa, con estrecharlo contra nuestro pecho.
No se solucionan los problemas con el “no podemos”… No podremos
solucionar muchos problemas, pero podemos humanizarlos.
Jesús pudo decirle: “Quiero, queda limpio.” Nosotros no podremos hacer lo
mismo, pero cuántas llagas dolerían menos si nuestros corazones fueran un
poco más sensibles.
Cuántas llagas seguirán doliendo, pero el corazón de los que sufren podría
respirar un poco más paz y alegría.
¡Valoremos nuestras manos y calmemos el dolor del hermano!
¡Valoremos nuestros brazos y sepamos hacerles sentir nuestro cariño a los
demás!.
