EL BEATO PADRE ALFREDO PARTE Y SU PATRIA CHICA.pdf


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Otro momento de la misma procesión

Su pueblo natal de Cilleruelo de Bricia también quiere corresponder con un sencillo homenaje. Así se
cumple el dicho que todas las fiestas importantes gozan de octava. Claro que es importante para
todos. Están satisfechos de tener un paisano así. Y así lo demuestran.
El día 7 de octubre se celebra una Eucaristía de acción de gracias. Se dice la Santa Misa al aire libre,
a la puerta de la Iglesia, porque un grupo aproximadamente de 400 personas desborda todas las
previsiones y la Iglesia resulta pequeña. La preside el Sr. Arzobispo de Burgos, D. Santiago
Martínez, concelebran los sacerdotes del Arciprestado de Valdebezana, de su comarca y un grupo
bien nutrido de 30 escolapios, algunos de su pueblo y los demás de pueblos limítrofes. Se encuentra
su hermano, P. Inocencio y el P. Tarsicio de Villacarriedo, natural de la Parroquia y casi
contemporáneo del Beato.
Comienza la Santa Misa con un saludo de bienvenida por parte del Párroco, D. Antonio García,
para todos los visitantes que nos encontramos en este homenaje. A continuación la feligresa de la
Parroquia Doña Monserrat Fernández hace la presentación del homenaje y nos ofrece los motivos del
mismo. Va señalando algunos en la línea de los vínculos que nos unen a la persona de Beato. El Sr.
Arzobispo en su homilía nos recuerda la fuerza seductora de Cristo crucificado que fue capaz de
mover la vida del P. Alfredo y de imitarle. Al final dio las gracias el P. Nicolás, escolapio y familiar
del Beato. El acto religioso acabó con la veneración de su reliquia. A continuación se realizó la
procesión presidida por el P. Nicolás que en sus manos llevaba la reliquia, pasando por delante de la
casa que le vio nacer.
Desde las 11 de la mañana las campanas de la Parroquia anunciaban este acontecimiento. Un grupo
de dulzaineros pone el punto festivo al homenaje. Feliz coincidencia que fuese este grupo. A buen
seguro que desde el Cielo disfrutaría mucho que unos colegas del instrumento amenizaran la fiesta.
Unidos a ellos podía haber sido el quinto miembro del grupo. Era bien conocida su afición a este
instrumento. Tanto es así que en los días señalados del colegio el toque de campana o de timbre al
levantarse se sustituía por el dulzainero, va recorriendo pasillos de dormitorios de estudiantes y
habitaciones de compañeros.
Los vecinos cooperan para que todo salga bien. Incluso se ha señalado un aparcamiento apropiado
a la entrada del pueblo para los coches. Podían llegar al centenar. Las señoras del pueblo se mueven
también. No les queda demasiado tiempo. La mañana ha sido completa. A ellas les espera el oficio de
Marta. El aperitivo que han preparado con tanto cariño, puso casi punto final, pues continuó la fiesta
con el baile de la dulzaina.
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