LaUnion Nov2020 109 IV N 1segunda época.pdf


Vista previa del archivo PDF launion-nov2020-109ivn1segunda-epoca.pdf


Página 1...12 13 14151622

Vista previa de texto


14

Noviembre de 2020

OPINIÓN

La Soberanía Nacional como eje de las luchas
de la izquierda española del sigloXXI
“PATRIA Y PUEBLO” FRENTE AL PATRIOTERISMO DE LA DERECHA, EL PATRIOTISMO POPULAR Y TRANSFORMADOR.
Manolo Albentosa
(Profesor de Geografía e Historia y Activista republicano)

te incompleto (su carácter clasista y elitista les
impide codearse con clase obrera de verdad y
su derechismo les mantiene en un programa
económico liberal-conservador y atlantista en
lo geopolítico) pero que ya supone una vía de
penetración de la extrema derecha en barrios
y sectores populares. Frente a esto la izquierda
muchas veces opone un imaginario posmoderno y una fragmentación de luchas y mensajes
que tan bien han detectado y denunciado autores como el politólogo Manuel Monereo o el
periodista David Bernabé entre otros. Levantar
la bandera de un patriotismo popular, soberanista, defensor de lo público y de las clases
trabajadoras es un tarea impostergable para la
izquierda si quiere realmente ser eficaz en la
defensa de nuestro pueblo.

En los últimos años, especialmente tras el procés catalán y la pandemia de COVID se ha hecho fuerte (con fluctuaciones en las encuestas
electorales) Vox y es muy frecuente encontrar
compatriotas que alardean de los símbolos del
estado monárquico en nombre del patriotismo. Encontramos también otros compatriotas,
muchos de ellos considerados de izquierdas,
que centran las esperanzas de recuperación
de nuestro país y nuestro pueblo en la Unión
Europea. Finalmente encontramos compañeros
en la trinchera de la izquierda que abjuran de
considerar el patriotismo como un valor de izquierdas e incluso consideran la cuestión republicana como muy secundaria con respecto
a las diversas luchas sectoriales (renta básica,
PAH, feminismo, ecologismo,... etc.). ¿En este
marco que debería proponer y promover la izquierda, al menos la que no renuncia a una
perspectiva transformadora y aún revolucionaria?
El patriotismo es un valor que parieron la izquierda y los sectores progresivos de la sociedad a anteponer lo popular y lo comunitario a
lo elitista y aristocrático. Patriotas fueron Robespierre, los liberales de las Cortes de Cádiz,
los defensores del “Madrid que bien resistes”,
Ho Chih Minh, Fidel, Lumumba. Los seres humanos tienden a considerar que están incluidos
en grupos más amplios que su propia familia y
la Nación y la Clase Obrera son históricamente
los más potentes. Reglar estos referentes a la
derecha, además de tácticamente erróneo carece de base ideológica e histórica. Más bien
al contrario la defensa de nuestro país es la
defensa de sus lenguas, pueblos y culturas, de
sus gentes, de su futuro, de sus sectores populares, de su producción. Estamos observando
el llamado “giro social del Vox” (referencias a
la clase obrera y a los pobres, creación de un
sindicato,... etc.) que aún es afortunadamen-

La crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto muchas evidencias. La primera es que la
producción y con ella el funcionamiento de la
actividad económica y social no la mantienen
los grandes empresarios sino la clase obrera.



La huida de la industria
de nuestro país ha sido un
constante goteo desde nuestra
entrada en la Comunidad
Económica.
No descubrimos nada nuevo se llama plusvalía,
se llama explotación. La segunda es que la dependencia en os servicios, especialmente hostelería y turismo hacen de nuestro sistema económico un sistema herido (temporalidad, bajos
salarios, empleo de baja calidad, alto porcentaje de paro estructural) y nuestras insuficiencias
industriales y energéticas nos hacen un país
dependiente económicamente y por tanto políticamente donde la soberanía nacional sólo es
un enunciado. Vemos como la Unión Europea
es más que una herramienta útil para los pueblos de Europa es un instrumento del imperialismo alemán y otros que nos utilizan como
mercado, como mano de obra, para pagar su
dumping fiscal, que nos usaron para pagar su
unificación, que condicionan nuestra soberanía. Al contrario, los pueblos del sur de Europa hemos sido desindustrializados, despojados
de nuestra soberanía y humillados a partir de

2008 por la UE, en connivencia con nuestros
gobernantes y sus amos, esos oligarcas, ese capital que en nuestro caso se proclama español
pero es esencialmente apátrida. Todo esto lo
conforman procesos como el cierre de Nissan
y Alcoa.
La huida de la industria de nuestro país ha sido
un constante goteo desde nuestra entrada en la
Comunidad Económica Europea. Actualmente
sólo el 14% de la población activa de nuestro país se dedica al sector secundario (20%
si incluimos a la construcción) y la industria
representa un 16% de nuestro PIB, pero en el
año 1975 cifras que en los años 80 rondaban
el 40% de ocupación y un 30% de nuestro PIB.
De hecho esta fue una de las condiciones para
nuestro ingreso, desmantelar la estructura industrial pública que con sus luces y sombras
representaba el INI y desindustrializar nuestro
país con lo que de pérdida de soberanía nacional implica.
No hay posible transformación de la sociedad
en un sentido socialista sin una base económica y material que lo permita, no hay mientras tanto servicios sociales de calidad, salud,
educación y cultura para nuestro pueblo sin
una sólida base fiscal del estado, imposible con
una economía basada en sectores de poco valor añadido como la hostelería y el turismo.
La reindustrialización es pues una condición
básica para el futuro de nuestro país y nuestro
pueblo. Y la UE no sólo no lo va a apoyar sino
que lo evitará. La defensa de la insutrialización
implica por tanto la defensa de la Soberanía
Nacional.
La defensa de España, de la España de sus
pueblos diversos, de la España democrática,
de la España obrera y popular no estará nunca en manos de señoritos con banderita en la
pulsera que evaden impuestos, deslocalizan
empresas, despiden o malpagan trabajadores,
nunca estará en manos de esa “España” “que
madruga” para irse al cortijo o al coto, estará
en manos de obreros, estudiantes, mujeres, jóvenes de Catalunya, de Euskalherria, del País
Valencià, de Castilla, de Andalucía, de Aragón,
Galicia, Asturias, Cantabria, León,... Frente al
“patriotismo de pulsera” de los señoritos de
la extrema derecha es necesario el patriotismo de pueblo que trabaja, estudia, vive y paga
en su tierra, en nuestra tierra. España para los
pueblos, España para los trabajadores y las trabajadoras.
Patria del pueblo, Soberanía económica y nacional. Reindustrialización. Nada es posible
bajo la oligarquía de capitalistas apátridas que
nos legó el franquismo y que tienen en la monarquía de Felipe VI su máximo exponente.
Nada es posible sin la República.