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GENTES DE BIEN
encentra una amplia información escrita de la Segovia
decimonónica.
Y por fin, en la tercera sección, los archivos
musicales, que posee 89 fragmentos, desde el siglo
XII, de música medieval y renacentista. En esta sección destaca el Cancionero de la Catedral de Segovia,
con 204 obras de música europea y española de la
época de los Reyes Católicos, bastantes composiciones sólo se encuentran en él. Las composiciones
vocales son de tema religioso y profano, multilingüe,
polifónicas. Para la liturgia catedralicia se adquirieron 82 libros de coro, de los siglos XVI al XIX, y 15
cantorales de polifonía, sobre todo de compositores
españoles. El archivo custodia cerca de 5.400 partitu-
ras sobre todo de maestros de capilla (4.515 catalogadas), sin contar los textos habitualmente cantados
de la misa y del oficio divino (salmos, antífonas, etcétera), desde el siglo XVII hasta la actualidad. Entre
los compositores, destacan Miguel de Irizar (1635c.1674), Jerónimo de Carrión (c.1666-1721) y Juan
Montón y Mallén (+1781).
El Archivo Catedral cuenta con varios instrumentos de descripción, principalmente los textos
y catálogos de Cristino Valverde del Barrio (1930),
Hilario Sanz y Sanz (1972, 1977, 1986, 1988), José
López Calo (1989 y 1990), Bonifacio Bartolomé Herrero (2003), y Luis Miguel Villar García (1990).
DOCUMENTA
UN FALSO CONDE DE OROPESA EN EL MADRID ISABELINO
Hace poco tiempo que un sujeto llamado, al parecer, José Navarro, se hospedó en el Hotel
de los Príncipes, situado en la Puerta del Sol, dándose a conocer por el Conde de Oropesa,
y presentándose, por supuesto, con un gran equipaje. Después de haber hecho por algunos
días el gasto que le pareció en la expresada fonda, y de haber estafado en otra, y a un sombrerero de esta corte, emprendió la fuga, sin cuidarse de su gran equipaje, que consistía en
varios baúles, todos únicamente llenos de piedras. Avisada del caso la autoridad, fue sin
demora ni descanso perseguido este individuo, hasta alcanzarlo, que se consiguió por cierto
muy pronto. Acto continuo, los celosos aprehensores, agentes de la autoridad, lo pusieron a
disposición de los tribunales, y hoy se encuentra ya sufriendo la pena de ocho meses de prisión, que por cada una de las tres estafas cometidas se le impuso.
(Del periódico El Porvenir Segoviano, del 27 de mayo de 1864).
Ilustraremos ese suceso recordando que en aquel año, ese título con Grandeza lo ostentaba legalmente el Excmo. Señor D. José María Fernández de Velasco y Jaspe, XV Duque de Frías, XV Conde de Alcaudete, XVII de Fuensalida, XVIII de Oropesa, cuatro veces Grande de España, XV Marqués de Jarandilla,
XIV de Frechilla y Villareemiel, XII de Berlanga y de Frómista, XI de Villar de Grajanejos, X de Belmonte y de
Caracena, IX de Toral, VIII del Fresno, XXII Conde de Luna, XX de Haro, XVI de Deleitosa y de Salazar, y
XI de Colmenar, gentilhombre de cámara de S.M., gran cruz de la Real y istinguida Orden Española de Carlos III y maestrante de Sevilla. Nacido en París el 20 de julio de 1836, fue legitimado por real cédula de 1 de
septiembre de 1838, y luego por el matrimonio de sus padres. Tuvo que pleitear con su sobrino el Duque de
Uceda la posesión de todas estas Casas, fallándose en gran parte a su favor, por sentencias de 11 de marzo
de 1856 y 14 de noviembre de 1857, y de. Fue diputado a Cortes por Toledo y por Burgos en 1863 y 1865, y
senador del Reino por derecho propio en 1857, senador del Reino en 1886 por las islas Canarias y diputado
a Cortes por Palencia. Y era gobernador civil de Madrid cuando murió, el 20 de mayo de 1888. Se había casado en primeras nupcias en Londres, el 12 de octubre de 1864, con doña Victoria Balfe, nacida en París y
finada en Madrid en 1871; hija del dublinés Michael Balfe, esq., y de la húngara Louise Roser; había sido esposa de sir John Fiennes Twisleton Crampton, II Barón de Crampton, cuyo matrimonio había declarado nulo
la Santa Sede. Este enlace disgustó a las Reinas de Inglaterra y de España, por lo que el Duque, ofendido,
devolvió a Doña Isabel II la llave de gentilhombre y la banda de Carlos III, y se marchó a Francia. Retirado
en Biarritz, vio con simpatía la revolución de 1868, aunque sin tomar en ella parte; solo volvió a España a la
muerte de Don Alfonso XII. Nuestro Duque de Frías y Conde de Oropesa se casó en segundas nupcias en
Biarritz (Francia), el 28 de octubre de 1880, con doña María del Carmen Pignatelli de Aragón, princesa del
Sacro Romano Imperio, e hija de Gian Vincenzo Pignatelli de Aragón, príncipe del Sacro Romano Imperio, y
de doña María Cristina de Padilla y Laborde. Tuvo el Duque varios hijos del primer matrimonio, que sucedieron en estas Casas. Por la transcripción y la nota: el Dr. Marqués de la Floresta.
Cuadernos de Ayala 81 - ENE/2020 [36]
