REFLEXIÓN para Domingo cuarto de Pascua 2020.pdf

Vista previa de texto
En estos días tiene que hacerse presente la Iglesia. No es la hora de la discreción sino de la
movilización. Necesitamos palabras que, como las del Papa, den luz y abran un horizonte de
compromiso y esperanza. En esta situación de excepción, la Palabra del Buen Pastor, Jesús,
ha de hacerse oír por los pastores (obispos y sacerdotes) de la Iglesia española de forma clara,
fuerte y comprometida.
Es verdad que, a pesar de que los medios de
comunicación apenas lo reflejen, la Iglesia española
y, con la Iglesia, nuestras parroquias, nos hemos
puesto al servicio de la sociedad, en estos momentos
críticos, aportando recursos, locales, personal y
dinero, para ayudar y aliviar allí donde se la
necesitaba o se le ha solicitado. Desde una
solidaridad básica, sin pretensión de protagonismo, la
Iglesia, sobre todo, a través de Cáritas, se está
movilizando al servicio del bien común, desde los
principios del Evangelio.
La tarea es enorme y nos queda por delante un
tiempo difícil en el que se pondrá a prueba nuestra
capacidad para salir de la crisis, como un país
castigado, pero mejor, más justo, más sensible y
atento a las víctimas de la enfermedad y a las
víctimas de sus consecuencias económicas.
Seamos una voz potente y unida en favor de los
más débiles. Que esta crisis no se resuelva, como
otras, con muchos más pobres por un lado y más
millonarios por otro.
En el Día del Buen Pastor, un saludo fraterno a todos los feligreses de las parroquias de
San Cristovo das Viñas y de San Luis Gonzaga, pero también un fraterno saludo a todos los
pastores (sacerdotes) que han entregado y siguen entregando su vida al servicio de los demás.
